viernes, 3 de septiembre de 2010

Gabriel y la jara.




Gabriel y la jara.


Gabriel respiró hondo y llenó sus pulmones de aire fresco. Los arbustos de jara, florecidos y olorosos, se extendían a su alrededor. A lo lejos, entre los jarales, emergían grupos de pinos altos y de copa redonda. La vegetación cubría todo el espacio hasta la línea de horizonte que dibujaban los montes de Guadarrama. Por un momento pensó Gabriel que estaba solo en el campo, que no existían casas, ni carreteras, ni postes de alta tensión. El cielo estaba totalmente cubierto de nubes grisáceas, pero la luz de media mañana era muy clara y permitía apreciar los más pequeños detalles del paisaje a una gran distancia. Cerros cubiertos de vegetación, barrancas oscuras, quebradas de roca granítica.

La flor de la jara es grande y blanca y en la base de cada uno de sus cinco pétalos hay una mancha rojiza, oblonga. Gabriel alargó su brazo y tocó con la punta de sus dedos una flor abierta. Admiró, como siempre, la levedad de sus pétalos y, al mismo tiempo, su firme consistencia. Se abrían hacia el exterior, circundando un botón amarillo, componiendo un conjunto armonioso que se extendía sobre el verde oscuro de la haz de las hojas. En una de las flores entraba y salía un abejorro enorme, de color marrón oscuro, produciendo un zumbido fuerte y regular que servía de fondo musical al silencio del campo. "Un bordón de moscarda" pensó, recordando el poema de Gerardo Diego a Gabriel Miró.

El jaral estaba surcado por senderos estrechos. Gabriel eligió al azar uno de ellos y caminó por él a paso lento entre los arbustos. El sendero era angosto y las ramas de las jaras le rozaban, por lo que tuvo que apartar algunas de ellas, impregnándose sus manos con el lándano que rezumaban. Intentó limpiárselas frotándolas en la tierra del sendero y entonces las vio. Eran unas manos grandes, salpicadas de esas manchas irregulares que aparecen con los años. "No son feas, son proporcionadas y fuertes - reflexionó - son las manos de un hombre maduro"

El sendero le condujo a un pequeño claro, en medio del que emergían unas rocas cubiertas en su mayor parte de musgo. Un roble sobresalía entre la vegetación. Gabriel eligió una roca para descansar. Llevaba ya dos horas caminando. Un pájaro salió volando velozmente del roble y se perdió entre las jaras. "Un tordo" pensó, mientras procuraba sentarse lo más cómodamente posible sobre la roca. El musgo, compacto y verde, le recordaba al terciopelo. Lo tocó suavemente, recorriéndolo con la palma de su mano. Al pie de la roca unas hormigas pequeñas y oscuras entraban y salían con rapidez de una de sus grietas formando una hilera bidireccional que se alargaba hasta un grupo de margaritas silvestres que asomaban entre la hierba. Desde su asiento pudo observar otra vez las flores que coronaban los jarales y que se movían desordenadamente empujadas por el viento. Su color blanco intenso contrastaba con el gris de las nubes. "El cantábrico antes de la galerna - pensó - la mar rizada" De niño solía tumbarse en el suelo boca arriba y mirar el cielo imaginándose que estaba pegado al techo del mundo y que las nubes eran el mar y el mar estaba debajo de él. Con esa imaginación, que sólo los niños poseen, podía ver las olas moviéndose vertiginosamente, sucediéndose en una carrera hacia una costa lejana donde seguramente morirían estallando en espuma blanca.

Miró al cielo. El viento empujaba las nubes en dirección nordeste. Las montañas del Guadarrama estaban siendo envueltas por unos nubarrones oscuros que anunciaban tormenta. El cielo estaba vivo y las nubes se movían velozmente, sucediéndose, entrecruzándose. Una bandada de tordos voló sobre los jarales. La brisa, fresca y húmeda, trajo hasta Gabriel olor a hierba y lluvia.. Volvió a tener esa sensación que tanto le gustaba cuando estaba en medio del campo, lejos
de cualquier ambiente urbano. Era una mezcla de miedo al sentirse solo en medio de una naturaleza inmensa, anonadado ante los espacios enormes que le circundaban y de emoción al sentirse un ser vivo, biológico, parte integrante de esa misma naturaleza.
Recostado sobre la roca contempló ensimismado los colores del mundo vegetal que le rodeaba; el amarillo de los talaprados en plena floración, el verde de la hierbabuena y de la menta, el morado de la lavanda y del espliego y, sobre todos, el blanco de la jara contrastando con el gris del envés de sus hojas y el verde de su haz.

Este es un pequeño relato poético que escribí recordando mis sensaciones al pasear por los campos de jaras de mi querido Torrelodones.

77 comentarios:

Fernando dijo...

Gracias a ti, querida amiga Marisa, por tu bellísimo comemtario. Caminar por los jarales es realmente vivir una gratísima sensación de pertenecer a la naturaleza.Un saludo ab imo pectore.

Marisa dijo...

Tu relato tan lleno de matices
me hizo ver la jara con la suavidad húmeda del viento,
sentir bajo mis pies el mullido terciopelo del musgo y
mientras llegaba hasta mí el dulce aroma de la menta y la lavanda era fácil soñar con
un mar hecho de nubes.
Todo eso he sentido,
Una belleza tan auténtica,
fácil de imaginar en la maestría de tus palabras.

Un abrazo muy grande

Terly dijo...

Querido Fernando, no has hecho ni más ni menos que describir con pelos y señales los paseos que yo me doy por la finca de mi hermanos, enclavada en el valle de El Guadarranque, a las faldas de la sierra de Guadalupe en mi amada Extremadura. Me has hecho sentir las manos pegajosas por su roce con la jara. Tú no lo mencionas pero según iba leyendo, vi un precioso ciervo en celo berreando a todo pulmón para llamar la atención de sus hembras.
Has hecho, querido amigo, que disfrutemos profundamente del lirismo de tu paseo.
Un abrazo.

Respirando entre palabras. dijo...

Hoy sí puedo decirte que respiro entre tus palabras.
Un fuerte abrazo Fernando y mis felicitaciones.

Fernando dijo...

Querido amigo Terly, Seguramente en tu paseo verías ese maravilloso suelo rojizo de mi queridísima extremadura. En Torrelodones hay mucho jabalí, pero los ciervos han huído hasta los montes del Guadarerama. ¡Qué delicioso y lírico es un paseo de este tipo! ¿verdad? Un fuerte abrazo.

Fernando dijo...

Respirando entre palabvras, gracias por tu comentario. Leo siempre tus entradas, pero tengo problemas técnicos y, con frecuencia, tu sitio me produce en el ordenados ciertos escalofríos que acaban cerrando el sistema. Un mensaje me dice que es un problema serio técnico. Yo pienso que el ordenador tiembla de emoción al leer tus poesías. Un beso.

Juliana Gómez Cordero dijo...

Querido Fernando, tu relato, tan sereno y profundo, me condujo por unos momentos a un florido campo de mi Extremadura, envuelta en el hechizo de las flores de jara que tanto me gustan, contrastando con las rojas amapolas que bordeaban el sendero, en un breve paseo que realizamos mi esposo y yo,una tarde de junio en la visita que hicimos a mi pueblo extremeño. Gracias por el recuerdo ¡Felicitaciones! por tu relato

Jesús Arroyo dijo...

Me gusta, amigo Fernando, las tierras desde Torrelodones hasta Valmayor.
Me gusta, de la misma manera, este relato.
Abrazote.

Fernando dijo...

Gracias, Jesús, yo soy un enamorado de esta tierra desde muy prqueño. He cazado conejos con trampa, lagartos, mariposas, flores, todo lo que merecía la pena hacer en la niñez. He sufrido los mordiscos de las garrapatas, del sol abrasador y me he entusiasmado viendo volar a los tordos. ¿Verdad que merece la pena conocer estas trierras?

Paloma Corrales dijo...

Yo también he paseado contigo, tus bellísimas descripiciones y tu lirismo envuelven tanto que ha sido una delicia dejarse llevar. Gracias, poeta.

Abrazo.

Fernando dijo...

Querida Paloma, poeta y amiga, me gusta tanto mi tierra que a veces me dejo llevar por demasiado lirismo. Pero no encuentro otra forma de describir este paisaje. Gracias por tu comentario y un cordial saludo.

Marcos Callau dijo...

Esto es precioso, Fernando. he querido disponer de unos minutos libres en esta vida ajetreada para poder leer con calma tu relato poético. Al terminar he quedaod contento por haberlo hecho ya que con él me has hcho viajar a un paisaje paravilloso que, sin embargo, nunca he visitado en la realidad. Sí he estado en paisajes montañosos cubiertos por nubes grises y en lugares donde se puede presagiar la lluvia tan sólo escuchando el viento u oliendo el aire pero sin haber visto nunca los montes de Guadarrama hoy he creído visitarlos gracias a tí. Un relato lleno de sensaciones, muy gráfico.

Fernando dijo...

Gracias, poeta y amigo Marcos. Me alegro que haya podido comunicarte alguna de las maravillosas sensaciones que tuve en mi paseo por los jarales de Torrelodones. Un fuerte y cordial abrazo.

Aurora dijo...

Què hermosura, parece un cuadro pintado de bellos colores donde el paisaje es poesia en toda su extensiòn- tiene mucho de mi tierra de los lugares màgicos donde paseo cada dìa- gracias por compartir tanta belleza.

Un beso

Aurora

Fernando dijo...

GRACIAS, QUERIDA AMIGA LAURA. DISFRUTEMOS DE NUESTRO PAISAJE CON TODA NUESTRA CAPACIDAD FÍSICA E INTELECTUAL. UN BESO.

RAFAEL LIZARAZO dijo...

Hola, Fernando:

Que bien lo describes, me pareció estar allí disfrutando de los placeres que nos brindan el campo y la naturaleza.

Disfrute mucho leyendo y pinté en mi mente cada una de las escenas.

Abrazos.

Fernando dijo...

Gracias, querido amigo Rafael Lizarazo. Comparto contigo la belleza de la naturaleza que tú tanto ponderas con tu habitual acierto. Un saludo muy cordial.

Fernando dijo...

Querida amiga Juliana. Muchas gracias por tu comentario. Comparto contigo esas sensaciones de tu campo de Extremadura. Ya sabes que tengo mucha familia en Badajoz y Cáceres y que suelo ir con frecuencia a visitarlos con mi esposa, que vivió allí muchos años. Un saludo muy cordial.

JUAN dijo...

Tu relato poético me ha traído a la mente los paseos en el campo en la provincia de Madrid: Chapinería, Brunete, Las Casas, Navalagamella. Sólo en esa zona he visto esa clase de musgo espeso y fuerte como una alfombra sobre las rocas. También recuerdo haber visto los toros bravos en las dehesas.
En esa parte se libraron muchas batallas, a juzgar por la enrome vantidad de casquillos de balas y proyectiles que salían a la superficie arrancadas de la tierra por las rejas de los arados.
Un placer tu relato. Abrazos.

Fernando dijo...

Juan, amigo, muchas gracias por tu comentario. Torrelodones tiene un paisaje distinto a Navalagamella y su entorno, que es más agreste y duro. Aquí no hubo el tipo de guerra de Brunete y Las Casas, por lo que al pasear por el campo no sobrevienen sentimientos tristes. Un abrazo, Juan, y esperemos que no vuelvan esos horrores.

reina dijo...

Qué bonito relato... debe ser hermoso el lugar que inspira tan bellas palabras..

Fernando dijo...

Graias, Reina: sí, este lugar es muy bonito. Loera máshace unos años, pero ahora esta nueva y terrible civilización destruye los campos, edifica casas y traza autopistas por donde circula miles de automóviles. ¿A donde llegaremos en esta insensata carrera? Un saludo cordial

MarianGardi dijo...

Hola Fernando pasñe a verte y a saludarte.
He vivido el momento en primera persona, lo he sentido, he visto ese maravilloso campo y sus perfumes y su paz ¡Ah! Que seria si careciésemos de sentidos y de imaginación.
Gracias por ofrecernos estos momentos
Un abrazo nos conoceremos en el encuentro de poesía en Madrid

Fernando dijo...

Gracias por tu comentario, amiga Marian, yo también te saludo y deseo verte en la reunión de Alcalá de Henares, si el tiempo me lo permite. Un sludo muy cordial.

Salvador Pérez Alayón dijo...

Yo crecido entre volcanes y tierra seca y árida, como es mi Lanzarote querida, no tengo experiencia y desarrollado el olfato de tanta exquisitez silvestre y floral...

Pero me siento gozoso de sentir la mano del Creador que con tanta armonía y belleza ha alfombrado nuestro planeta tierra. Y, también, el dotar a algunas personas, como es el caso de mi amigo Fernando, del talento narrador de tanta hermosura.

Al mismo tiempo, siento lástima por aquello que como Stephen Hawkin han perdido la sensibilidad de admirarse del misterio de la Creación poniendo en manos de leyes físicas tanta armonía y perfección inteligentemente ordenadas.

Gracias por tu brillante narración, amigo Fernando.

Un fuerte abrazo en XTO.JESÚS.

Mercedes dijo...

Encantada de haber compartido este hermosísimo paseo con Gabriel nada más segresar de estas semanas de ausencia. Como siempre, ha sido un placer leerte.
Hasta pronto.
Un abrazo.

Fernando dijo...

Amigo Salvador, ¿pueden las leyes físicas crear tanta belleza?. Esperemos que nos indiquen con clridad qué leyes son y cómo lo hacen. Un abrazo fuerte por tu comentario, amigo Salvador.

Fernando dijo...

Querida Mercedes, bienvenida. Cuando pasees alguna vez entre jarales, acuérdate de mi. Un saludo cordial.

Rafael Mulero Valenzuela dijo...

No puedo decir si caminaba contigo o solo por esos campos plagados de olores, de colores, de sonidos. Me ha recorfortado el paseo. Homenaje sentido a este pueblo. Un abrazo

Fernando dijo...

Amigo y estimado poeta Rafael. Tu comentario me gusta, porque tú vives esta tierra y conoces tan bien como yo lo hermoso que es nuestro campo cuando florece la jara. El olor de estas plantas siempre me ha impactado, desde pequeño, cuando perseguía a los lagartos entre las rocas de Peñalar. Un fuerte abrazo, Rafael.

azpeitia dijo...

Sumergirnos en la tierra en su paisaje y en su entorno, es algo que describes con maestría y un fondo maravillosamente poético...enhorabuena de azpeitia

Fernando dijo...

AVzpeitia, amigo y gran poeta. ti comentario es muy bien recibido or venir de ti, al que considero uno de los mejores poetas de esta red. Gracias. Un abrazo.

tinta negra dijo...

me has dejado sin plalabras!°

a sido gratificante leerte!°

saludos!°

Fernando dijo...

Muchas gracias por tu comentario, tinta negra, Seguro que en tu país hay paisajes tan bonios como el que he descrito en mi narración. Un saludo cordial.

TERTULIANA dijo...

Todo listo para el III Encuentro de Poesia en Red. Entra en el blog para ver última información.

http://iiiencuentropoesiaenred.blogspot.com/



Abrazos



Jesús Arroyo

Mugget dijo...

Muy bonito Fernando
caminé por tu relato.

Hermoso.

Fernando dijo...

Gracias Mugget, yo también disfruté mucho con el olor y la belleza de las jaras. Un beso.

Lunska Nicori:BegoñaGTreviño dijo...

Los olores de los sitios que amamos se quedan impregnados en nuestra memoria como si fuera nuestro propio perfume. Olemos a lo que nos gusta oler, somos lo que nos gusta ver....
Querido amigo, espero que ya estés más recuperado, estoy deseando darte un abrazo inmenso ¡sin romperte! seguro que me impregno de la jara, y yo...tan feliz.

Fernando dijo...

Querida Lunska: garcias por leerme. Iré a la reuniónde Alcalá, pero solo. Mi Peque se resiste confuerza a cooperar. Un beso muy grande y estoy deseando verte.

Carla dijo...

Fernando: Es maravilloso lo que escribiste, lleno de recursos visuales y pude sentir el aroma de todo.
Excelente!

Fernando dijo...

AmigaCaral, myuchas gracias por tu visita. No sé si sabes que estuve mucho tiempo reponiéndome de un gravísimo accidente. Ya estoy bien y seguiré escribiendo como siempre. U saludo cordial.

Poetiza dijo...

Hola, un delicioso paseo por tus letras llenas de matices y aromas que hace suspirar a esta alma que te lee y sueña. Fue un placer. Te dejo un beso desde Mexico, cuidate.

Fernando dijo...

Gracias por leerme, Poetiza. Yo sí recuerdo la tierra marravillosa de México, donde nacieron dos de mis nietas, Inés y Mariana. Tenéis un bellísimo país, en que cualquier tipo de paisaje tiene cabida. Un saludo muy cordial.

FRANK RUFFINO dijo...

Poeta: Qué sabor silvestre guarda tu relato! Ha sido, como siempre leerte: poesía mucha, como la que más en tu relato!

Abrazos fraternos en Amistad y Poesía verdaderas,

Frank.

FRANK RUFFINO dijo...

(Estimadísimo Fernando: te hago esta pregunta: por qué no pones fecha a tus entradas? Ya sé que eres parecido a mí: no tengo reloj de pulsera ni teléfono móvil hace años, pero calendarizado tu blog, es un documento que estará para rato situado en el tiempo humano).

Abrazos,
Frank.

P.D. "Digo, digo...".

Fernando dijo...

Estimadísimo Frank, poeta de los buenos. Ggracias por tu comentaro, pero debes saber que no domino para nada internet y soy un desatre con el ordenador. A veces pienso dejar de utilizarlo si no fuera por mantener los contactos con buenos poetas como tú. Voy a enterarme cómo resolver lo que dices. Un fuerte abrazo ab imo pectore.

Carmela Rey dijo...

Gracias por compartir este bellisimo paseo que tan bien has sabido describir deslizando tu vista entre flores de la jara, hierbabuena y menta. Me quedo pensando en el perfume de tus palabras.
Un abrazo.

Fernando dijo...

Gracias, querida Carmela. tus palabras me hacen recordar efectivamente mi paso por los jarales y su gratísimo aroma. Un saludo muy cordial.

carmen jiménez dijo...

Sentirse parte de un todo, es sentirse tan grande y tan único como cualquier florecilla, cualquier tordo, cualquier nube aunque sea pasajera. No hay nada como respirar hondo y que brote una prosa poética tan bella como ésta.
Un placer respirar este aire limpio.
Un abrazo.

Fernando dijo...

Muchas gracias, Carmen, por tu bello comentaro, poesía pura. Un salufo cordial.

LA CAJA DE ANBAIRO dijo...

Amigo Fernando:
!Qué hermosa descripción tus paseos por esa tu naturaleza que desconozco¡
Pero lo has hecho de una manera tan natural, tan real, que me he trasladado a tus espacios y he disfrutado de tu paisaje descansando en el mío.

Hermoso relato paisajista que agradezco y que algún día quisiera disfrutar.

Un poetabrazo.

Fernando dijo...

Muchas gracias por ese bello comentario, amigo La Caja de Anbairo. Un cordial saludo.

Juanjo Almeda dijo...

Respetado amigo Fernando, buenas noches. Qué natural y hermoso relato nos cuentas con tu riqueza de palabras, las admiro; el fragmento en que Gabriel está tumbado, y piensa que el cielo es el suelo, y está mirando hacia el mar, me ha recordado algo maravilloso que algún día, o noche, te contaré; espero que sea este sábado.
Un abrazo.

Fernando dijo...

Nos veremos en Alcalá, amigo Juanjo. Un abrazo.

Laura Gómez Recas dijo...

Es un relato habitado. Impregnado de ese campo que tanto me llena, del olor, de los paisajes y del alma que desbrozas sobre las letras.

Un beso, Fernando.
Laura

Fernando dijo...

Querida Larua, poeta y amiga, muy amiga, gracias por el regalo de tus comentarios. Ya conocías este relato poético y ya lo habías comentado sabiamente cuando lo publiqué en mi blog Meditaciones y relatos. Espero verte de nuevo en Alcalá y volver a ver esos ojos tan bonitos que tienes. Y te lo dice un viejo poeta, que entiende mucho de miradas. Un saludo y hasta entonces.

Gustavo Figueroa V. dijo...

Don Fernando:

Hermoso relato nos entrega usted en esta entrada; un relato vivencial que describe con lujo de detalles el paisaje en donde sobresalen los jarales y sus hermosas flores blancas. Por algún momento he llegado a sentir el aire de aquéllos parajes por los que camina su personaje, es decir, usted mismo. Recordé mis paseos por el campo, especialmente por uno, un sendero flanqueado por abetos, la tierra estaba humedad y tenía un color rojizo, eso en Colombia.
Debo decirle Fernando que usted tiene una capacidad descriptiva enorme hasta el punto que si yo tuviera la hermosa habilidad de pintar lo habría llevado al lienzo y, de seguro, que su relato quedaría plasmado para el goce de los ojos y del alma, quiero decir, esta vez, de manera visual y ya no a través de la lectura.
Magnifico relato y le aplaudo largamente y con mucha admiración!

Fernando dijo...

Muchas gracias por su comentario, amigo y poeta Gustavo Figueroa. Siento no conocer la hermosísima tierra de Colombia. Allí sí que se podrían escribir buenos relatos contemplando esa tierra rojiza y amiga. Mi hijo viaja con frecuencia a su país y me habla maravillas de ese país tan querido.
Leo sus poesías y debo decirle que me parece usted un buenísimo poeta.
Me gustaría conocerle y si algun día viene usted a Madrid, y todavía vivo, encontrará usted hospedaje y amistad. Hasta poodríamos hacer juntos el mismo paseo de Gabriel. Un fuerte abrazo.

Gustavo Figueroa V. dijo...

Don Fernando:

Créame que sería un honor muy grande para mi hacer ese paseo al lado suyo y vivir la experiencia de entrar en contacto con la naturaleza que alberga a esos bellos jarales y esas rocas cubieertas de muzgo y el olor a la tierra húmeda.
Gracias le doy por sus generosas palabras para conmigo y me alegro que su hijo admire tanto a Colombia, país que quisera muy pronto volver a visitar.
Reciba un fuerte abrazo y decirle, muy en serio, que usted también es bienvenido acá a Suecia en donde usted tiene en mi a un amigo, un poeta y un agradecido de la vida.

Juanjo Almeda dijo...

Amigo y poeta Fernando, he llegado hoy a Alcalá y me encuentro hospedado en el Parador, si llegas hoy me gustaría poder saludarte, si no, mañana nos vemos, ahora mismo sólo estoy yo de los que participamos en el encuetro. Hasta luego maestro, un abrazo.

Cigarra dijo...

Delicioso. Me acabas de reconciliar con la llegada del otoño, que me estaba sentando tan mal. Ya no me acordaba de lo bueno que es pasear asi y sentir esas sensaciones. Gracias. (vengo desede el blog de Jubilo Matinal)

Fernando dijo...

Gracias, Cigarra, Júbilo Matinal por tu comentario. Denota claramente tu sensibilidad y tu inteligencia, que conozco desde siempre. Un fuerte abrazo.

Terly dijo...

Fue un enorme placer conocerte en persona, querido Fernando. Tú me lo dejaste escrito un día en un comentario; "De repente he pensado que a lo mejor eres mi hermano" y esa sensación tuve yo al darte un abrazo.
Gracias por tu amistad.
Un abrazo.

Fernando dijo...

Caray, Terly, lo mismo me pasó a mí. Te encontré tan cercano, tan amable con todo el mundo, tan eficaz, que me produjiste incluso mejor impresión personal de la que yo tenía. Espero verte de nuevo, amigo. Un fuerte abrazo.

Amadeus dijo...

Leyéndote, llegó la añoranza de la montaña, cuando estalla la tormenta al final del día. Recordé el perfume de la tierra mojada… Gracias.
Un abrazo.

Luna Negra dijo...

¿Y por qué no sigues escribiendo más?...

Es una maravilla este relato de los jarales.

Saludos

Fernando dijo...

Muchas gracias, Amadeus, amigo. Sí, ¡qué estupendo olor el que trae la lluvia en la montaña! Ojalá vivamos muchas veces esa experiencia. aun fuerte abrazo, con mi amistad.

Fernando dijo...

Gracias, Luna Negra, poeta y amiga. No suelo escribir relatos, me atrae más la poesía pura. Será por mi alma andaluza de origen. Pero tu comentario me ayuda mucho. Intentaré algún relato más. Un saludo cordial.

FRANK RUFFINO dijo...

Estimado Poeta amigo:

Solo pasaba a ver si habías publicado otro de tus buenos textos.

Abrazos,
Frank.

Froiliuba dijo...

LLego desde el blog de Dani y me quedo no maravillada , mas bien extasiada e inmersa en una fragancia, un color y un sentir de la sierra, de esta nuestra sierra que tan bien describes
Ha sido como estar allí mirando y sintiendo su color
Precioso

Fernando dijo...

Froiliuba, amiga, muchas gracias por ese comentario que me haces, sobre todo viniendo de alguien que conoce tan bien esta tierra como tú. Un saludo muy cordial, madrileña.

Juanjo Almeda dijo...

Querido Fernando, qué bueno conocerte después de todos estos meses que llevo en la red. Ha sido maravilloso poder estar a tu lado compartiendo el momento del encuentro, escuchar de tu voz tus poemas, y recibir tu vivo y cálido comentario; a esto sólo puedo decirte, gracias. Un abrazo.

Carmendy dijo...

Estimado Fernando:
A través del blog de mi querido amigo y paisano Terly, he llegado hasta su bello blog. He entrado a leer sus versos varias veces y hoy me he atrevido a ponerle un comentario para decirle que me gusta mucho su forma de escribir.
Espero me permita enlazarlo a mi blog para visitarlo a menudo.
Sus sonetos y su prosa son excelentes. Me encantan y volveré.
Le mando un cordial saludo desde esta tierra extremeña.
Carmendy

Fernando dijo...

Querido Juanjo, estoy muy contento de haberte conocido personalmente. Me gustó mucho cómo encajaste en ese gran grupo de poetas y tengo que decirte que tuviste un gran comportamiento y tus poemas gustaron muchísimo. Oí comentarios muy buenos sobre tus obras y tu persona. Ha sido también para mí una gran experiencia, quizás un poco aturdido al lado de vosotros, los jóvenes poetas. En vuestras manos está evidentemente el futuro de nuestra poesía.Por ello merece la pena trabajar. Quedé muy impresionado por tus detalles, especialmente con el trébol de cuatro hojas con una presentación de mucha categoría y una sensible y amistosa dedicatoria. Sé el esfuerzo que te ha costado venir y lo valoro muchísimo. Espero volver a verte en nuestras próximas reuniones de poetas. Un abrazo muy fuerte, amigo Juanjo, de todo corazón.

Fernando dijo...

Querida Carmendy, viniendo de donde vienes y siendo de donde eres, cuenta conmigo. Amo Extremadura a la que me unen vínculos familiares muy estrechos. La familia de Peque, mi mujer (Alvarez Buiza) vive en Badajoz y solemos ir con frecuencia a disfrutar esa tierra maravillosa. Celebro que te guste lo que escribo y espero mejorarlo. Para ello hay que trabajar mucho y leer mñás. Un saludo muy cordial y muchas gracias por tu comentario.

MarianGardi dijo...

Fernando, gracias por tus palabras, son de gran estimulo.
Un placer haberte conocido.
Un abrazo

Juan José Romero M-E. dijo...

Querido Fernando:
Se te echa de menos. Espero y deseo que estés bien.
Un fuerte abrazo.