martes, 14 de diciembre de 2010

Fantoches y marionetas.




Grabado del Gran Guiñol. Francois Maréchal.



Fantoches y marionetas.

El campo, siempre vivo y agitado por el viento en la montaña, a veces oscuro por las nubes pasajeras, a veces brillante y definido por le fulgor del sol, se vuelve apacible y silencioso más abajo, casi al borde de sus laderas, entre rebollos y encinas, serenando el espíritu del caminante que busca el silencio de la naturaleza para meditar. Gabriel solía pasear en ese entorno del Guadarrama las mañanas de los sábados. Caminaba lentamente por las sendas entre árboles y matorrales y, empapado de naturaleza, rememoraba los poemas leídos durante los últimos días, absorto en el estudio de los versos, emocionado ante la creatividad de los poetas.

“Es asombroso” – pensaba –“los poetas son los notarios y registradores que dan fe y apuntan las creaciones del espíritu. Si no fuera por ellos no se conocería ese magma de ideas y ensoñaciones que se consolidan con su palabra”.

Cerca del mediodía, tenía la costumbre de visitar el bar de su amigo, el señor Emilio. Se sentaba en su mesa habitual, cerca del ventanal, tomaba un vaso de vino tinto del país, a pequeños sorbitos, disfrutando de su olor y su sabor, siempre mirando a su querida sierra del Guadarrama. Se acordó de la conversación que tuvo un día con el señor Emilio sobre la forma de beber el vino.

- Ese señor que se acaba de ir acaba de llegar de la ciudad – comentó mientras recogía el vaso y guardaba la botella.

- ¿Cómo lo sabes? – preguntó Gabriel.

- Porque los que vienen de la ciudad beben el vaso de un trago, como si tuvieran algo urgente que hacer. Nosotros, los de pueblo, bebemos sin prisa y saboreamos lo que hacemos. Esa es la diferencia.

Divertido ante este comentario, Gabriel volvió a recordar esa poesía de Baltasar del Alcázar:

Si es o no invención moderna,
vive Dios que no lo sé
pero delicada fue
la invención de la taberna,

porque allí llego sediento,
pido vino de lo nuevo,
pídenlo, dánmelo, bebo,
págalo y voyme contento.

Gabriel prefería, por supuesto, beber despacio y permanecer sentado a su mesa preferida, disfrutando de la tranquilidad de ese sábado.

Al cabo de unos minutos, entraron en el bar dos personas. Ricardo González había conseguido ganar recientemente la plaza de secretario del ayuntamiento y llevaba dos meses viviendo en él. Era un joven despierto, de mediana estatura, aspecto deportivo, simpático y conversador, que se había hecho amigo de Gabriel desde los primeros momentos. De pelo castaño y ojos muy negros, vestía traje completo de color gris y corbata azul. Su voz era profunda y agradable y sonreía por cualquier circunstancia. Era soltero y vivía en un apartamento proporcionado por la alcaldía.

Venía acompañado de un personaje singular, que llamó la atención de Gabriel desde el primer momento.

- Gabriel – dijo Ricardo acercándose a su mesa – Quiero presentarte a mi amigo Tomás Enciso. Desearíamos charlar contigo un momento.

- Claro que sí, amigos – contestó Gabriel, estrechando su mano - sentaos a mi mesa y tomad un tinto conmigo.

El recién llegado le pareció a Gabriel un personaje de cuento. Era un hombre mayor, de estatura pequeña, muy delgado, y vestía una ropa que, aparentemente, era dos tallas superior a la suya. Su pelo blanco, muy largo, se deslizaba como una cascada sobre sus hombros. Llevaba unos pantalones muy anchos, de cuadros grises y de color azul marino y un jersey de lana, evidentemente casero, por los grandes nudos de que estaba confeccionado. Una bufanda de vivos colores rodeaba su cuello, cayendo su extremidad por encima de un hombro sobre su espalda. Su nariz era aguileña, sus ojos diminutos y su mirada escrutaba todo cuanto veía. Al estrechar su mano, Gabriel advirtió una gran fortaleza en sus dedos.

- Perdona, Gabriel – dijo Ricardo – sólo quería que charlases un momento con mi amigo Enciso, que es de mi total confianza. El problema es que el acalde está hoy en Madrid resolviendo unos asuntos y no puedo dejar sólo el ayuntamiento. Por favor ayúdale en lo que puedas. Tienes todo mi apoyo a lo que decidáis, por supuesto.

El señor Emilio les trajo una frasca de vino, otro vaso, y unas almendras de aperitivo, Ricardo partió hacia el ayuntamiento y allí quedaron los dos hombres manteniendo una conversación que se produjo de forma muy natural y fue convirtiéndose poco a poco en un encuentro ciertamente interesante.

- Perdone esta rápida intromisión – dijo el recién llegado – el señor González me dijo que usted podía ayudarme mejor que él para llevar a cabo el asunto que me trae a este pueblo.

- Estoy a tu disposición, amigo, siempre que nos tuteemos, si te parece bien – contestó sonriente Gabriel.

- Por supuesto, olvidemos el usted. El asunto que me trae a este pueblo viene dado por mi profesión. Estoy interesado en montar el domingo una sesión pública de marionetas con mi guiñol. Voy a recorrer los pueblos del Guadarrama para representar unas obras escritas por mí y me han comentado que si triunfo aquí tendré seguramente las puertas abiertas para trabajar en los demás ayuntamientos. Yo he venido con mi esposa en la furgoneta de que disponemos y podríamos montar el guiñol delante del edificio de vuestro ayuntamiento. Las obras que he escrito son farsas divertidas y muy interesantes dentro de esta materia teatral. Las marionetas pueden ser muy bien acogidas por el público. La extensión es de aproximadamente una hora y el precio es muy asequible.

- Y tu esposa. ¿dónde está?

- Se ha quedado haciendo la compra aprovechando la mañana mientras yo trataba este asunto con el ayuntamiento. Se llama Marie, es francesa y llevamos treinta años casados. Somos una pareja indestructible – dijo riendo.

- ¿Me estabas diciendo que trabajabais con marionetas? ¡qué interesante! ¿Te refieres a esos muñecos que aparecen en el escenario del guiñol y chillan con voces agudas si son buenos y graves si son malvados?

- Bueno, las marionetas o títeres son figurillas o muñecos de trapo, madera o cualquier otro material, que usamos para representar mis obras de teatro. Las voces femeninas corresponde utilizarlas a mi esposa para dar voz a las mujeres, niños y brujas si llega el caso y yo pongo mi voz a los títeres varones o malvados.

- ¿Y vosotros manejáis esas marionetas con cables o con hilos?

- Nosotros somos muy modestos, trabajamos los títeres de guante, tanto mi esposa como yo. Los títeres los movemos con las manos, de un modo clásico, es decir, utilizamos el dedo índice para la cabeza, corazón y pulgar para los brazos. Es bastante difícil este trabajo, pero lo llevamos haciendo hace muchos años, y lo hacemos bastante bien. Yo me encargo de crear las historias y los personajes, fabricamos entre los dos los muñecos, los vestimos, memorizamos la farsa y representamos las obras. El escenario lo dividimos horizontalmente en tres partes iguales y luego verticalmente en otras tres partes, logrando con el cruce nueve cubículos. Así sabemos dónde colocar a los títeres en nuestra actuación siguiendo lo escrito en la obra.

- Lo que me estás contando es muy interesante. No creo que haya problemas para que montéis el guiñol. Si necesitáis electricidad, os podéis conectar directamente al ayuntamiento, donde hay muchas sillas almacenadas que os pueden prestar para que el público pueda ver cómodamente vuestra función. Después hablaré con el párroco del pueblo para que hable de vosotros en la iglesia y nos ayuden los jóvenes en la instalación del teatro guiñol y de las sillas. ¡Ojala tengáis éxito!

- Entonces, Gabriel, nos ponemos a trabajar en la preparación del sitio y distribuiremos unos avisos sobre la hora de la función. Iré ahora mismo a contarle al secretario nuestra conversación. Muchas gracias por tu ayuda.

- Hay tiempo suficiente, Tomás. Mientras Marie hace tranquilamente su compra, podemos charlar con tranquilidad y tomarnos otro vino. Quiero hacerte una pregunta delicada. Vuestro trabajo es duro. ¿Lo hacéis sólo por necesidad o también por vocación?

- Esa es una pregunta difícil de contestar, Gabriel. Intervienen los dos factores, pero para ser muy sincero, lo que más me empuja es mi vocación y mi amor por el teatro. Yo soy un hombre que desde pequeño he estado enamorado del teatro.

- ¿Y cómo nació esa vocación? Me tienes intrigado. Tomás, y yo soy un hombre tremendamente curioso.

Tomás bebió un pequeño sorbo de vino y, mirando hacia el ventanal comenzó a contarle en voz queda y pausadamente su historia.

Fue el hijo único de una joven viuda que trabajaba como cocinera en un pequeño bar cercano al principal teatro de la ciudad de Santander. Desde muy pequeño, además de estudiar en la escuela municipal, ayudaba a su madre por las tardes en el bar haciendo recados. Como era un chiquillo muy vivaz y simpático, todo el mundo le quería, sobre todo los actores que representaban obras en el teatro, a los que llevaba bocadillos y cafés desde el bar. Allí empezó a ver todas las obras de teatro, aprendiéndose de memoria muchos de los papeles. Trataba de imitar las voces y los gestos de los actores, y fue adquiriendo sin apenas darse cuenta un amor muy grande por el teatro.

A partir de ese momento, leyó mucho de los papeles que caían en sus manos y representaba algunos a hurtadillas, declamando en alta voz y simulando gestos y posturas. Como era tan servicial y simpático, los actores fueron divirtiéndose con sus comentarios y le ayudaban a perfeccionar su tono de voz y sus posturas. Cuando podía visitaba los camerinos de los actores, que le dejaban enredar en el vestuario y ver cómo se caracterizaban, Tomás fue creciendo entre bambalinas, en un ambiente divertido y encantador.

Al llegar Tomás a cierta edad, sus profesores se habían enterado de sus conocimientos y le ayudaron a participar en muchas funciones teatrales realizadas en el instituto, llegando a crearse una sólida fama de intérprete. Tomás fue leyendo libros sobre teatro y se pasaba horas en la biblioteca pública leyendo obras de los más famosos autores teatrales. Aprendió la conocer las diferentes clases de obras teatrales, gustándole mucho el sainete, el entremés, el paso y la farsa, pero sobre todas el melodrama.

A partir de estos conocimientos, comenzó a escribir pequeñas obras, que presentó en alguna editorial, sin que llegasen a apreciar su talento, acabando por escribir su gran obra, un drama de características tristes que no tuvo tampoco éxito.

Por ser hijo de viuda logró salvarse de realizar el servicio militar. Aprovechando los pequeños ahorros logrados trabajando de camarero, Tomás decidió, con gran pena de su madre, ir a Francia durante algún tiempo para probar fortuna. Allí conoció a su actual esposa, Marie.

- Siento mucho hacerte perder el tiempo con la historia de mi vida, Gabriel, pero quiero terminar contándote que Marie y yo, para vivir, logramos instalar un teatro guiñol y trabajar en él durante todos estos años. El acento francés de mi esposa es muy atrayente para el público y el diseño que hace de los títeres es muy bueno. Hemos vivido hasta ahora bastante bien, dentro de nuestro nivel, pero ahora se presenta una excepcional oportunidad para nosotros, porque se está organizando en la ciudad de Segovia un espectáculo de marionetas y fantoches a nivel internacional que creo se va a llamar Titirimundi. Si logramos salir adelante a lo largo de nuestro recorrido por los pueblos del Guadarrama, podremos presentar un programa de fantoches de tamaño medio en la ciudad. Eso nos puede situar en un buen nivel profesional y garantizar nuestro futuro. No hemos podido tener hijos, pero mi madre vive todavía y nos gustaría ser capaces de atenderla y que viva con nosotros con un nivel de vida aceptable, si eso es posible.

Durante toda esta conversación, Gabriel había estado pensando en las palabras mágicas que recordaba de niño y que de nuevo venían a través de su imaginación infantil: polichinelas, personajes burlescos, hadas, trasgos, princesas, marionetas, fantoches, dragones, títeres y una lista numerosa de personajes de ficción, como brujos, hechiceros, y magos. Escuchando el relato de Tomás, sintió una enorme ternura y le dijo:

- Tomás, vamos a buscar a Marie y vamos a armar el mejor guiñol que nunca se ha visto en la sierra del Guadarrama.

Salieron del brazo en dirección al ayuntamiento. El cielo estaba muy azul, Recordó Gabriel al mirarlo estos versos de Rafael Alberti; “El cielo es todavía muy azul, tan azuladamente azul que, a veces, me hace llorar y entonces – cosas de viejo –pienso que mis lágrimas son también azules.

32 comentarios:

Marcos Callau dijo...

Qué buen colofón de Alberti para este maravilloso texto. Espero que triunfen con el guiñol en Segovia. El mundo deos títeres y el teatro siempre me ha llamado poderosamente la atención. Me gusta todo ese mundillo y hacerlo por placer y para sobrevivir, como Tomás y Marie, es una sde las empresas más nobles y puras del guiñol. Un abrazo amigo.

Fernando dijo...

Marcos, amigo, con este relato daré fin a mis "Relatos del Guadarrama" En el próximo Gabriel se despedirá para siempre. ¿Vas a venir a Madrid por estas fechas?. Un fuerte abrazo.

Ananda Nilayán dijo...

Querido Fernando,
Entrañable relato nos dejas hoy. Algunos compañeros míos acabaron dedicándose al arte del guiñol y eran muy felices por el simple hecho de crear esa magia para los niños.
Estos "Relatos del Guadarrama" que ya dices terminarán, están de lo más entretenidos.

Abrazos fuertes

Fernando dijo...

Ananda Nilayán, querida amiga. A mí siempre me han gustado mucho los guiñoles. Hasta fabriqué uno y representé obras para mis hijos. Es una pena que cosas tan entrañables sean sustituídas por los condenados ordenadores, que acaban con el habla de los chicos jóvenes, El próximo relato, efectivamente, será el último de los doce que me propuse escribir. ¿Echarás de menos a Gabriel? Un saludo cordial.

Jorge Torres Daudet dijo...

Aún recuerdo a "Gorgorito" y la bruja "Ciríaca". Alguna vez me paro en el Retiro a observar, sobre todo, a la "parroquia infantil" con las bocas abiertas ensimismados con las aventuras de las ágiles manos que los crean.
Como siempre, un estupendo relato al que me permite darle un final feliz con el triunfo en Guadarrama, Segovia y España entera, para así cumplir Ricardo con su objetivo formidable: cuidar de su madre.
Lástima que anuncies el final de estos relatos. Recordaré a nuestro amigo Gabriel con la simpatía que nos ha dejado.
Un abrazo muy fuerte, Fernando.

Fernando dijo...

Gracias Jorge, amigo y poeta. Tomás cumplió con si objetivo de participar en los guiñoles de Segovia y cuidó de su mdre. Marie disfrutó realizando unos fantoches grandes y dándoles vida. Gabriel tiene que irse, pero nos dejará un buen aroma. Un abrazo muy fuerte,

Rayuela dijo...

mi querido Fernando,
hoy me sentí muy cerca de Gabriel.
su historia (que vos escribís magistralmente) me recordó mis años de maestra jardinera, cuando interpretábamos cuentos con títeres a los pequeñitos de la zona semirural donde yo trabajaba.
y Tomás, la descripción de Tomás, es tan igual a Javier Villafañe,maestro titiritero, escritor y poeta, que lloré, citando a Alberti, como Gabriel,"con lágrimas azules".

te dejo estos links,son de información sobre Villafañe (al que tal vez conozcas)

http://www.colihue.com.ar/autores/fichaAutor?authorId=114

http://www.myspace.com/427300241


un abrazo,Fernando*
(y ya empiezo a despedirme de Gabriel...)

Fernando dijo...

Querida Rayuela: gracias por tu comentario. Claro que buscaré a Javier Villafañe. Es muy interesante lo que me cuentas. Un saludo muy cordial.

Carmendy dijo...

Estimado amigo Fernando:
de verdad, me ha emocionado esta historia hasta la médula...
Maravillosa, mágica y preciosa¡¡
Ay, cómo me gustan a mí los títeres y ese mundillo de muñecos y niños felices...amo el teatro con locura y por mi trabajo de Educación infantil, he hecho muchos teatricos en la guarde, aparte de otras cosas para adultos,jejeje...figúrese mi emoción al leerle...
Enhorabuena y gracias por compartirlo.
Abrazos, Carmendy

Fernando dijo...

Carmendy, amiga: te digo lo mismo que le dijo Gabriel a Tomás, por favor no me llames de usted. A mí siempre me han gustado los guiñoles, y estoy asombrado de que le gusten a trodo el mundo y nadie escriba sobre ellos. En mis comentarios verás que hay uno de Rayuela que me habla de un experto en guiñoles. Conéctate y disfrutarás como yo lo he hecho. Me alegra mucho que estés en educación infantil. Espero que haya muchas personas como tú. Así los niños saldrán bien educados. Un cordial saludo.

Jorge Encinas Martínez dijo...

Querido Fernando, otra vez consigues con uno de tus relatos crear ambiente, darle un especial sabor de tradición, de amor por las letras, de bonhomía, de claridad y, en este caso, de sabor del mundillo de las tablas.
Es un verdadero gusto leerte.
Un abrazo

Fernando dijo...

Gracias por tu comentario, Jorge, amigo. Este será el último relato de mi serie de "Relatos del Guadarrama". Ha sido estupendo recibir tus palabras, que me han animado siempre a mejorar las mías. Un abrazo fuerte.

Juanjo Almeda dijo...

Querido amigo, sé que Gabriel no se va y que aún está muy cerca.
Se me han hecho muy entrañables estos relatos, espero los lleves al libro, como lo espero de "Densidades". Un abrazo, y gracias por contarnos...

Fernando dijo...

Juanjo, amigo, grandísimo poeta (aunque a veces te llame Rafael que también es un gran poeta). Gabriel no se irá nunca de mi pensamiento pero ahora tengo, como tú me indicas, que dedicarme a terminar "Densidades" Son cosas tan diferentes que no puedo trabajar en las dos al mismo tiempo, Por eso, mi próxima entrada será la última de los "Relatos del Guadarrama" Gracias por visitarme y un fuerte abrazo.

Carla Kowalski dijo...

Me gustan mucho estas historias, donde hay frases memorables, y preciosos recursos visuales...

Fernando dijo...

Gracias, Carla, amiga. Recirdar cersos de grandes poetas es una buena ayuda, Um abrazo.

Recomenzar dijo...

me gusta el texto, no me gustan las marionetas ni los titeres. nada de hilos en mi vida.lo veo como control...
me gusta tu blog.Volveré sin lugar a dudas
te dejo jazmines

Fernando dijo...

Recomenzar, amiga, gracias por tu comentario.Tienes razón, limitémonos a los muñecos y no a las personas. Un cordia saludo,

Ángeles Hernández dijo...

“Los poetas son los notarios y registradores que dan fe y apuntan las creaciones del espíritu. Si no fuera por ellos no se conocería ese magma de ideas y ensoñaciones que se consolidan con su palabra”.
POR ESO ALBERTI PUEDE DECIR:
“El cielo es todavía muy azul, tan azuladamente azul que, a veces, me hace llorar y entonces – cosas de viejo –pienso que mis lágrimas son también azules"

¿DE QUÉ COLOR SERÁNLAS LÁGRIMAS CUANDO LLUEVE?.
***********************************

Hoy nos emcocionas con una historia encantadora, Fernando, de personajes que viven de lo que aman, de actores de teatro de madera y cartón, con el alma en las manos de otros actores que son capaces de recorrer los caminos en una camioneta, para que su arte no se pierda.

Que no se pierda este arte, hoy día minoritario y difícil de mantener. Antes de la era de la TV masiva, antes del ordenador, los niños de los pueblos gozábamos con la princesa, la bruja y el niño con una estaca que acababa zumbando a los malos mientras todos gritábamos avisando cuando el peligro acechaba.
¿Te acuerdas de Herta Frankel? Entonces dedicarse a marionetas era tan popular que hasta la tele apostaba por ellas.

Gracias por ese homenaje y ese recuerdo y repito ¡qué no se pierda!.

Un abrazo Á.

Fernando dijo...

Angeles, amiga y excelente escritora, otra vez tus bellos comentarios me llegan casi a tiempo de terminar mis relatos. Te parecerán humanos, pero es que relatan las peripecias de hombres y mujeres como nosotros, con una vocación decisiva y decisoria en sus vidas. Envidio a estas personas y desearía llegar a tener esa maravillosa vocación, que supera cualquier obstáculo. Algo así como vosotros, que volvéis a los orígenes para seguir trabajando con vocación. A mi mujer (Peque), que opina poco sobre lo que escribo y cuando opina me dice que le gusta todo lo hago, opina en esta ocasión que mi frase "los poetas son los notarios... le ha servido para entender por qué escribo poemas. Lo mejor es que no se necesita ganar una oposición para ello.¡Claro que me acuerdo de Herta Frankel,que era una maravilla. También recuerdo cuando era niño los guiñoles del pueblo y los gritos que yo daba cuando el personaje malvado intentaba secuestrar a la chica hasta que llegaba el bueno y le pegaba con una estaca. Contigo pido también "que no se pierda este arte". Un cordial saludo y gracias por tus opiniones.

Mari Carmen Azkona dijo...

Gracias Fernando ser el titiritero que mueve los hilos de ese pedacito de infancia que sobrevive en nuestro interior y que nos permite disfrutar de este relato lleno de magníficas descripciones, reflexiones y con un final soberbio. Añadir los versos de Alberti, esos versos azules, color de la serenidad y tranquilidad...Es un gran acierto.

Un abrazo.

Fernando dijo...

Gracias, Mari Carmen Azcona, por tu comentario. Sí, finalizar con Rafael Alberti, es siempre algo estupendo. Un fuerte abrazo.

Marisa dijo...

Que precioso relato
Fernando, creo que voy
a echar en falta a
Gabriel y a su paso
por el Guadarrama.
Es un mundo apasionante
este del teatro,
de los fantoches
y marionetas, con tu buen
hacer contribuyes a que
se le coozca un poco más.

Que pases un buen fin
de semana.

Un fuerte abrazo.

Fernando dijo...

Marisa, amiga, gracias por tu comentario. Yo también echaré de menos a Gabriel y sus aventuras, Un abrazo muy fuerte.

"dejabugoyoros" dijo...

amigo Fernando, andaba yo queriendo felicitarte en estas navidades, y como ahora estoy enfrascado en mis pinceles, no recordaba esto que hace unos días tenía preparado para tal efemérides, y al pasar por mi blog de el mercader de sonrisas, en el que acabas de estar, desperté a la memoria, y más pronto que tarde te dejo estos versos de agradecimiento, por acercarte con generosidad periódica hacia mis escritos. te doy mi abrazo para felicitarte, así cómo a tus amigos y seguidores en este blog de fina poesía...

A Fernando García-Ontiveros

De acero candente labras
sobre el yunque tú escritura…
forjas versos sin fisuras;
Martillos son tus palabras
y en la hoguera de tus fraguas
vulcano presta su temple!
Presente, en esencias siempre
en tus rimas y en tus modos,
de arabescos y recodos,
un pentagrama latente!..

Desbordadas de elegancia
tus estrofas bien cosidas,
dibujan amanecidas
sobre un lienzo en tus estancias.
Pinceladas de fragancias
van rematando patrones,
y en muestrarios de razones
expones conocimientos
y hormigón a tus cimientos
para esbeltos torreones!…

Tú sien de laurel Petrarca
de fina convocatoria
ha de llevarte a la gloria!
Y te siguen cual jerarca
poetas sobre tú barca
en travesías fragantes;
Avezados navegantes
sobre azulada escritura
del verso y su compostura
de remo y ritmo elegantes.…

Lunska Nicori:BegoñaGTreviño dijo...

Querido Fernando... Cuando vuelvo a tu lado todo en mi se mueve: se me mueve el cielo, la tierra, el corazón, las manos...
Nadie, escúchame, nadie, escribe con más belleza que tú sobre si mismo, sobre la vida, sobre su pasado, sobre ese presente que mira al futuro con escepticismo, y sin embargo apreciando cada nuevo día que amanece... mostrando recuerdos y amando, como siempre amó a sus poetas que siempre irán contigo, vayas donde vayas...
Me emocionas, Fernando, y sobre mi rostro caen lágrimas azules.
Un abrazo inmenso.

Fernando dijo...

Lunska Nicori, amiga queridísima, tu comentario es grande...y tú dices que yo escribo bien. Supongo que como estarás liada todavía arreglando tu nueva casa, no tienes tiempo para escribir. Añoro tus bellas poesías arropadas por música de Chopin y te recuerdo mucho, cada vez más.Debe ser una obsesión psíquica que puede conmigo. Y es que las murcianas tenéis tantas cosas que decir... Un beso de esos que tanto poetizáis las mujeres, con todo mi especialísimo cariño.

"dejabugoyoros" dijo...

Hoy he vuelto a pasar por aquí, y observo que te he puesto otros
apellidos?..Cuanto lo lamento amigo Fernando, ahora no se como
arreglarlo? Espero me disculpes, no volverá ocurrir...Feliz navidad, y un fuerte abrazo!

Fernando dijo...

Fernando, amigo, si alguna vez te debo dinero te pagaré con un talón a nombre de García. ja.ja,ja ¡Qué importa el cambio de apellido, lo que importa es que te pases por mi blog y nos leamos. Un abrazo y Feliz Navidad.

Amando Carabias María dijo...

Lo primero, mil perdones por el retraso que espero sepas disculpar.
Agradecerte de todo corazón que me hayas avisado, para dedicar un tiempo a este rincón...

Es real, muy real, que a veces los sueños se pueden hacer reales. Se suele pensar que dependen de hadas madrinas, la suerte, o la conjunción de los astros... No es verdad... Son siempre personas quienes están detrás.
Titirimundi es una acierto que se debe a la iniciativa, tenacidad e imaginación de alguien muy concreto con nombre y apellidos, vecino de esta tierra, pero para ser sincero en todo, leonés de nacimiento: Julio Míchel.
¿Cuántos Tomás Enciso se habrán abierto paso gracias al Titirimundi que nos llena de ilusión la primavera segoviana?
Y aquí empalmo con este relato de hoy.
La esencia de una pasión, de una ilusión de un anhelo, tiene que llevarse a la práctica desde la humildad, desde el trabajo de abajo a arriba, como hizo Tomás Enciso.
Algunos pretenden comenzar siempre a cantar en la Scala de Milán, pero antes, probablemnte haya que pasar por el Conservatorio en una carrera dura y larga... Con independencia de que se alcance la meta soñada, es necesario disfrutar del trabajo y trabajar siempre como si lo hicieras para el público más exigente y entendido.
Yo diría, si sirve el símil, que si soy actor debo actuar en el Metropolitan de Nueva York con el mismo desenfado con el que se actúa en el salón de casa, y en el salón de casa con la misma profesionalidad que en el Metropolitan.

Fernando dijo...

Querido amigo Amando Carabias: solo quería que comprobaras que Gabriel pensó en vuestra bella ciudad, pasando un poco la frontera de los montes. Te puedo confesar que yo he estado mmuchas veces en Segovia y que es una ciudad que adoro. Gracias por la información que me envías sobre el Titirimundi. Esta año 2011 no me lo pierdo. Un abrazo.

RAFAEL LIZARAZO dijo...

Hola, Fernando:

Ante todo deseo que te encuentres en franca recuperación, confiando en Dios.

Concidencialmente acabo de llegar de dar un paseo en bicicleta por algunos pueblos cercanos a mi ciudad. Antes de pasar por la ducha, abro el blog y, me encuentro con un relato estupendo que me ha entretenido un buen rato trayéndome la nostalgia de mi pueblo natal.

Abrazos.