sábado, 5 de febrero de 2011

Campo, café y poesía.





Es bueno pasear por el campo abierto, donde la poesía no es la ancila del pensamiento sino que viene hasta nosotros desde las entrañas de la tierra o nos sobreviene a través de un rayo cósmico y acaba más tarde refugiándose en la palabra, ese don de la naturaleza creado por el hombre en un esfuerzo pleno para conseguir la humanización total.

Pasear, pasear sin objetivos, respirar, contemplar el campo llano, las plantas, los árboles, las nubes, las montañas, las aves, los insectos, las piedras y contemplar el milagro absoluto de la naturaleza, recibiendo de vez en cuando esos mensajes misteriosos que debemos después traducir en palabras.

Gabriel gustaba de pasear despacio, respirar los aromas del campo, mirar, observar los caminos y, al mismo tiempo evocar poemas, recordar palabras, captar esos flujos naturales que le envolvían con absoluta plenitud. Siempre le había parecido un misterio la formación de los senderos, esos minúsculos senderos que, sin apenas uso, conservaban sus líneas limpias entre las hierbas y los matorrales. Y solía seguirlos, sin un rumbo definido, hasta su final. A veces la firme trayectoria del sendero acababa de repente, sin avisar, sin motivo. Gabriel pensó que estos senderos se parecían a los relatos que él escribía de vez en cuando. Relatos limpios, sin hierbas ni matojos, pero sin final, porque el conjunto de meditación, relato y poesía no necesita una conclusión, ninguna moraleja, y el aroma del relato debe trascender de su lectura como un perfume interior y personal.

Recordaba que una vez se adentró en un bosquecillo de fresnos y creyó oír cantar al ruiseñor de Teócrito. Otras veces se perdió entre las matas de jaras y creyó oír el “bordón de moscarda” de Gerardo Diego. En muchas ocasiones contempló la salida tímida del sol sobre las cumbres del Guadarrama. y en otras vio esconderse a la luna de perfil por entre las rocas de la Pedriza. Pasear, pasear, profundizar los caminos, soñar.

Una vez se cruzó con un vecino en medio del campo y éste, al verle pensativo, le dijo:

- Gabriel, ¿estás imaginando?

Sí, ¿por qué no? La creatividad no tiene lindes, ni campos acotados. Necesita soledad, interioridad, imaginación. Sólo la placidez natural del campo le proporcionaba esa mesura, esa tranquilidad que tanto necesitaba.

Caminar por los campos del Guadarrama le servía para, como alguna vez escribió:“mirar cómo el vuelo de los tordos rompe la soledad, trabajan las hormigas por el suelo, silba la culebra, vuela el moscardón negro y verde, se ocultan las rocas bajo las matas, medio enterradas bajo las jaras y el sol hace la tarde naranja y oro”.

Y es que este caminar convierte al tiempo en una suma de instantes si se tienen los ojos abiertos y el espíritu dispuesto a elevarse hasta las mismas cumbres del Guadarrama.

Gabriel tenía la costumbre de tomar un café y una copa de orujo después de comer en el bar del señor Emilio. Allí, en su mesa habitual, repasaba sus pensamientos, recordaba imágenes y disfrutaba evocando sus paseos por el campo abierto. El señor Emilio solía mirarle de hurtadillas con simpatía. Allí estaba el pensador, el cercano, el amigo, escribiendo despacio, a veces en una libreta y otras en una servilleta de papel. De vez en cuando miraba Gabriel a través del ventanal, recordando aquella poesía de Alfonsina Storni: “Perder la mirada, distraídamente, perderla, y que nunca la vuelva a encontrar”

Los vecinos habituales a esa hora del café se entrecruzaban comentarios en voz baja:

- Dicen que tiene un huerto en medio del campo y que muchos días se acerca a cultivarlo.

- ¿Y qué cultiva en ese huerto?

- El señor Emilio dice que poesías.

Una vez bebido el café y apurada la copa de orujo, Gabriel volvió a su casa para reiniciar el trabajo de todos los días. Tenía que hacer un estudio crítico literario sobre la obra de Jorge Luis Borges “Los conjurados”, que escribió en la ciudad de Ginebra en 1985, un año antes de su muerte. Tal vez, como decía José María Valverde, cuando un poeta presenta unos estudios de crítica poética lo ha de hacer con un ademán de pedir excusa; al poeta, según una idea órfico romántica, le está vedado el uso del pensamiento por ser él instrumento pasivo de la inspiración.

Gabriel dudó mucho en acometer este trabajo. Si escribir un poema, según decía Borges justamente en el prólogo de este libro, es “ensayar una magia menor”, ¿quién era él para articular la magia mayor de analizar y criticar su obra? Cerró el libro y se asomó a la ventana para mirar el paisaje mientras huía de esa duda intelectual, intentando dejar que el tiempo resolviera esa duda. ¿Cobardía, o tal vez honestidad? Miró directamente a las cercanas cumbres del Guadarrama. El sol comenzaba a menguar al comenzar la tarde. Le vino un impulso repentino de abandonar el trabajo y terminar el paseo iniciado esa mañana. Al fin y al cabo, no se lo habían pedido con demasiada urgencia y en el crepúsculo, como había definido Goethe en cuatro palabras: “lo cercano se aleja”. Abrió la puerta, cogió su tradicional bastón y comenzó a caminar sin vacilar hacia el campo.

33 comentarios:

OZNA-OZNA dijo...

esta asturiana te da un millón de gracias por deleitarnos con tan bellisimo relato, y la foto del cafe es una preciosidad, hay uno en Gijon que se llama cafe Gijon donde se reunian todos los escritores y poetas, un besin muy grande y feliz fin de semana.

Marcos Callau dijo...

Algo tendrá el campo que nos llama con frecuencia, amigo Fernando. Si bien es cierto que en los paisajes urbanos también brotan estupendos poemas a veces se necesita de esa paz natural que nos ofrece el aire libre, la lejanía de la ciudad. Comprendo perfectamente a Gabriel. Te comprendo amigo Fernando. Abrazos.

Fernando dijo...

Hola, OZNA-OZNA: tengo ganas de volver a Gijón. Te diré si voy por si puedeo saludarte. Un fuerte abrazo.

Fernando dijo...

Marcos, amigo y poeta: Creo que en el paisaje urbano también llega la poesía, como es fácil de entender leyéndote. Un fuerte abrazo y gracias por seguir leyendo mis relatos y poesías.

MarianGardi dijo...

Bello paseo matinal, entre naturaleza y perfumes deliciosos.
Un abrazo Fernando

Fernando dijo...

Marian, amiga: gracias por tu comentario. Me gustaría que volvieses a leer este pequeño relato y me lo comentases con más profundidad. ¿no te importa? necesito críticas para mejorar. Gracias .Un cordial saludo

Noray dijo...

En palabras de Juan Ramón, “la poesía, principio y fin de todo, es indefinible. Si se definiera, el definidor sería el dueño de su secreto, el dueño de ella, el verdadero, el único dios posible. Y el secreto de la poesía no lo ha sabido, no lo sabe, no lo sabrá nunca nadie, ni la poesía admite dios alguno, es diosa única de dios, por fortuna para Dios y para los poetas”. De ahí que la poesía no sea esclava del pensamiento, si acaso éste puede llegar a ser un verdadero cautivo de aquella porque, como dijo César Vallejo, “un poema es una entidad vital mucho más organizada que un ser orgánico en la naturaleza”.

Es cierto que la creatividad no tiene ni debe tener limites. No puede ponérsele puertas a campo, la poesía no debe tener más fronteras que las que se trazan en la propia soledad, no pueden tener más límites que la palabra y el pensamiento, como bien sentenció Leopardi “la poesía es perderse en lo infinito”. “La poesía, según Salinas, es encontrar la esencia de la realidad, descubriendo el tiempo y sus interrogantes”. Es en la poesía donde el ser humano se desnuda a sí mismo y frente al mundo en un instante preciso para abrir su razón, su corazón y su alma. La poesía, tal y como afirmó Rimbaud, quiere cambiar la vida.


Un fuerte abrazo.

Fernando dijo...

Admirado poeta Noray. Muy buena, buenísima, tu exposición de pensamientos de poetas de renombre sobre la poesía, su concepto, su naturaleza. Gabriel es un poeta de pueblo, claro, pero justamente dice que "la poesía no es esclava del pensamiento". Coincide, por consiguiente con la idea central. ¿De dónde viene ese influjo que el poeta asume para luego expresarla con la palabra poética? Gabriel, como habitante de un pueblo del Guadarrama trata de encontrar ese rayo misterioso, esa luz que no se sabe de dónde viene, puede que del universo estrellado o de la interioridad de la tierra, en el silencio y la soledad del campo donde vive. Mucho se ha escrito y se seguirá escribiendo sobre este tema, claro. Yo me quedo, por el momento,con la idea de que esa luz, ese misterioso rayo, se refugia finalmente en la palabra, concepto sustancialmente creado por el hombre. Sin la palabra poética, la poesía no deja de ser algo etéreo y personal, difícil de ser tranmitida a los compañeros de este mundo tan desconocido en que hemos nacido. Un fuerte abrazo y gracias por ese comentario tan completo y generoso.

Antorelo dijo...

Todos los días doy un paseo por el campo y experimento esas vivencias que tan bien describes en tu texto. Algo que a mí me fascina es la luz: cada día, cada hora, cada minuto es diferente. Me gusta pasear solo, como decía Machado: "con el hombre que siempre va conmigo".
Me ha encantado tu relato, amigo Fernando.
Siempre es un placer leerte.

Fernando dijo...

Antorelo, amigo: gracias por tu bello comentario. Algún día, sin darnps cuenta, nos encontraremos en el campo buscando esa luz maravillosa. Un cordial saludo.

Rafael Mulero Valenzuela dijo...

Querido amigo y poeta:
Vas a una velocidad increible.
Tengo una especie de tormenta en la cabeza que me imposibilita hoy hacer comentarios.
Ya sabes que cuando me encuentre bien leeré todo y te comentaré.
Un abrazo

Fernando dijo...

Amigo Rafael,poeta, descansa, descansa. Sólo así podrás comentar mis últimas entradas. Un abrazo ab imo pectore.

Jorge Encinas Martínez dijo...

Por fin he recuperado mi tiempo perdido y he podido leer tus textos que tenía atrasados. Y ha sido un verdadero gusto.

Me quedo en este último con la relación entre naturaleza y poesía.

Un abrazo

Fernando dijo...

Amigo Jorge Encinas: gracias por leer mis relatos. Me ayuda mucho recibir tus comentarios. Un abrazo ab imo pectore.

JUAN dijo...

¡Es cierto, Fernando!Cuando paseo solo por el campo o la playa, en mi mente surgen versos y comienzos de hsitorias. Nunca llevo libreta ni nada y, la mayor parte de las veces, cuando llego a casa se me ha olvidado lo que había pensado.
Poco a poco voy conociendo a Gabriel, y me doy cuenta que compartimos el amor al campo,a su fauna y a las puestas de sol.
Un abrazo, amigo.

Fernando dijo...

Juan, amigo: compartimos tantas cosas... Un fuerte abrazo.

Carmela Rey dijo...

El campo es inspirador, sin duda alguna Fernando. Cuna del pensamiento desde donde brota la poesía. Relato que transmite paz, fluido y desde donde cogidos de la mano nos llevas a pasear despacio por los campo del Guadarrama.Me ha gustado imaginar que caminaba a través de la naturaleza.
Un abrazo

Fernando dijo...

Carmela, amigta: gracias por leer mni relato y compartir esos paseos por los campos del Guadarrama. Un abrazo cordial.

Amando Carabias María dijo...

Te confieso un secreto, Fernando, muchos de mis poemas explotan cuando estoy de paseo. Y si el paseo se produce en zonas poco transitadas, fronterizas con el campo -aunque estemos tan cerca de la Siera, aún no somos sierra-, aún la inspiración parece que llega antes.
A veces he llegado a pensar que el ritmo sostenido de los pasos ayuda a encontrar cierto ritmo en los versos... Lo malo es que muchas veces esos versos quedan para que los mirlos los picoteen junto a los espinos de fuego, o para que los gorriones se los zampen con las migajas de pan y los lleven a saltitos a su particular blog...
Un abrazo.

Fernando dijo...

Amando, amigo y admirado poeta: gracias por tus magníficos comentarios. Yo no qiero que los gorriones se coman tus versos. Quiero llegar a leer ese libro de poemas que estás acabando. Ya me avisarás en qué momento. Lo importante es que escribas esas intuiciones que te llegan paseando y las publiques. Eres joven y merece la pena que se conozcan. Un abrazo muy fuerte.

Juanjo Almeda dijo...

Querido Fernando: este es un relato algo más corto que los anteriores pero no menos bueno para mí. Hubo hecho bien Gabriel entonces en no intentar hacer esa magia mayor, no? Me sirve saber que los poemas son, aunque pequeña, magia.
Como tú pienso que la poesía viene de la tierra, yo diría que la poesía es como un agua fresca que corre por esta vida, y se torna tibia hasta que hierve cuando un poeta la digiere, acabando por exudarse de nuevo a la tierra. Y quedando algo de ella entre la gente.
Buena agua es la tuya, de "grifo" no es. Cuídate, un abrazo.

Fernando dijo...

Juanjo, amigo, poeta: gracias por tu inteligente comentario, Si has leído el comentario que ha escrito Noray y los conceptos que te recomendé leyeras de Porpetta, habrás observado que de poesia se puede hablar sin parar lo que nos queda de vida. Bueno, tú a trabajar para hacerte un grandísimo poeta. Un fuerte abrazo.

Rayuela dijo...

...y Lila, sentada en otra mesa,vió que Gabriel había olvidado la servilleta.La buscó, la plegó en forma de pájaro y la dejó volar...

deliciosa historia, Fernando! me recordaste mis molinos, mis senderos, mis álamos.
y también el día en que conocí a Borges.

besos (pero me quedo un rato más, tomando un café y escuchando la música de campanas)*

Fernando dijo...

Gracias, Lila, digo Rayuela. ¡Qué bonita la idea de la servilleta convirtiéndose en pájaro. Debieras venir de vez en cuando al bar del señor Emilio y nos sentaríamos en la mesa preferida de Gabriel para contarnos historias y leer poesía, mucha poesía. Un abrazo ab imo pectore.

Gustavo Pertierra dijo...

Una conjugación perfecta, entre campo, café y poesía y tods esas ilusiones y bohemias poética que nos llevan de un ensueño a otro.
Me ha gustado mucho tu relato, está muy bien concebido y mejor acompañado por la música, me gusta tu estilo, Fernando, te seguire el rastro.

Fernando dijo...

Gustavo, amigo, gracias por tu comentario y por leer mi relato. Te sugiero, para comprender nejor al personaje Gabriel, que leas los relatos anteriores de esta serie "Relatos del Guadarrama". Gracias otra vez y un saldo ab imo pectore.

Marisa dijo...

En sintonía con la naturaleza
fluye fácil tu experta pluma
no hay paz más deliciosa que
la de un paseo por los olores
de arbustos y matorrales,
sentir como la vida no se
detiene.
Antonio Machado nos lo recuerda:

"Era un hermoso día.
Yo, solo, por las quiebras del pedregal subía,
buscando los recodos de sombra, lentamente.
A trechos me paraba para enjugar mi frente
y dar algún respiro al pecho jadeante;
o bien, ahincando el paso, el cuerpo hacia adelante
y hacia la mano diestra vencido y apoyado
en un bastón, a guisa de pastoril cayado,
trepaba por los cerros que habitan las rapaces
aves de altura, hollando las hierbas montaraces
de fuerte olor ¿romero, tomillo, salvia, espliego?...

Un gran abrazo Fernando

Ángeles Hernández dijo...

La poesía es emoción hecha palabra, el análisis es razón; por tanto -emoción y razón- están en diferentes dimensiones y dificimente lleguen a encontrarse.

Por eso la quietud y el sentimiento de paz y sosiego, liberan el alma y así fluyen las mágicas palabras que conforman los versos de los que sabéis sentir y sabéis decir.

Ese estado de "nirvana emocional" lo consigue Gabriel en su huerto, en el que dicen que siembra poemas.

Muchas gracias Fernando por esta entrada que a los poetas os identifica y a los racionalistas nos ilustra e ilumina.

Un abrazo que quisiera ser poesía de Á.

tinta negra dijo...

gran relato...!°
café!°


Saludos!°

tinta negra dijo...

gran texto!°
que bella naturaleza...café!°


Saludos!°

Elvira Daudet dijo...

Querido Fernando:

Así que tú eres el joven que tiene un huerto en la sierra donde siembra poesía para que la nieve y el viento la mantenga fresca?
Me habían hablado muy bien de ese muchacho quijotesco, de sus ensueños, su bonomía y de su deseo de ser útil a los demás. La gente te quiere, amigo.
Un abrazo
Elvira

Jorge Torres Daudet dijo...

Iba a decir que la soledad, pero en el campo no se esta solo, la luz -esa luz limpia, inigualable, del Guadarrama- y todo lo que la naturaleza nos regala, a todo ese bienestar que se respira no se le puede llamar soledad. Pero que mejor momento para encontrarse consigo mismo, con los sentimientos mas profundos y palpar la poesía de todo lo que nos rodea?
Me alegra vuelva a tomar ese personaje tan del campo y tan poco rústico que es Gabriel.
Un fuerte abrazo para Gabriel, pues es d'aetelo a ti.

PALOMO dijo...

GRACIAS!!!!POR COMPARTIR....LOS SENTIMIENTOS....LA ESENCIA...DEL CAMPO....PARA LEER Y RELEER.....SALUDOS DESDE ARGENTINA