Interior al aire libre de Ramón Casas.
El tándem de Ramón Casas.Su singular pasión por la pintura,
la armonía total de sus colores,
su interiorización, sus exteriores,
el dominio de la caricatura
resaltan y confirman su figura
como el líder genial de los pintores
de una generación en los albores
de una clara pasión por la aventura.
Señor de tertulias y pinceles,
discutidor moderno de teorías,
esclarecido autor del arte nuevo,
quisiera ser contado entre tus fieles
y recordarte siempre en mis poesías,
para ser en el tándem tu relevo.

El arte por el arte de Santiago Rusiñol.
Hablar de Rusiñol y su figura
es hablar de su amor por la belleza,
su afán de sencillez, no de grandeza,
y su interés por la literatura,
del Cau Ferrat, taller de su pintura,
de sus lienzos, exentos de tristeza,
y de su fértil obra y su destreza
en el diseño de la imagen pura.
Dels Quatre Gats, donde sus tertulianos,
hablando de la vida y la morfina
llegaron al final a formar parte
de círculos sociales y mundanos
para aplicar su propia medicina,
la receta del arte por el arte.
en un jardín de sueños y creencias,
regalo de virtudes y de esencias
al servicio de un alma envejecida.
Evangélica Marta fuiste en vida,
sosegada, feliz, sin estridencias,
ejemplo de filiales confidencias,
milagro de Lucila renacida.
Si yo fuese pintor te adornaría
el cabello con flores de ninfeas
te pondría collares de colores
y en la piel de tu rostro pintaría
el color de la vida que recreas.
trenzando lo mejor de mis amores
A un cuadro del pintor Oscar Claude Monet
El frigorífico.
La Gran Vía de Madrid
Sus posibilidades personales
son el límite actual de su pintura,
no hay nada que se escape a la hermosura
de sus lienzos sencillos y reales,
la percepción cercana, los detalles,
el logro de la luz y la figura,
su esquematización, su arquitectura,
copia integral de casas y de calles.
Todo parece fácil y cercano
al salir del pincel esclarecido
por su visión certera y su agudeza,
nada se escapa de su fértil mano,
todo es paisaje puro concebido
en las horas de máxima belleza.

Superlativa, máxima belleza
la que trazaste a lápiz, sin colores,
maestro de borrachos y pintores,
después de atiborrarte de cerveza.
No sólo es embebida tu destreza
en el pulso febril de tus temblores,
es que supera en grado a los licores
tu forma de pintar y tu certeza.
Viviste los delirios plenamente
del vino y del color con tu pintura,
un éxtasis de sueños inmortales,
mas no pudiste controlar tu mente
que transfirió a tu mano la hermosura
de tus modelos vivos y mortales.
A un dibujo del pintor Víctor García Tapia.
La lavandera.¿Es del anochecer o de la aurora
esa luz que dibuja tu postura
y perfila la grácil compostura
que envuelve tu figura y enamora?.
Una mirada honda, soñadora,
plena de reflexión y de hermosura,
la máxima expresión de la pintura
en tu mano que sobre el plinto aflora.
La vida existe fuera de tu entorno
y puede que haya un sitio que te espera
para acoger tu sueño y tu esperanza
el lienzo hará posible tu retorno
desde tu realidad de lavandera.
hasta el espacio que tu anhelo alcanza
Al cuadro “La lavandera”.
Henry de Toulouse Lautrec.

No dejes que despierte de su ensueño
mi lánguida mirada atormentada,
perdida en lo profundo de la nada,
luz cenital de mis ojos sin dueño.
Quizás la suavidad de tu diseño
oculte la tristeza acumulada
del alma que se esconde en la fachada
de la dulce figura que yo enseño.
No comparto mi brandy con ciruela,
aislada en el café de las tertulias;
A nadie le interesa mi presencia,
yo no soy parte de ninguna escuela.
estoy sola y guardo mis angustias
en el triste desván de mi existencia
A un cuadro del pintor Edouard Manet.

Un vaivén tentador, alucinante,
un paso leve, gentil, delicado,
la fragancia de un cuerpo imaginado
por un pintor de mente delirante.
Hermosa, grácil, diosa enajenante,
tu cuerpo graciosamente dibujado
escapa fugazmente de mi lado
sin definir apenas su semblante.
Maniquí de pintores de bohemia,
cómplice de ternuras y de besos,
modelo de las noches y alboradas,
quiero salvar la prisa que te apremia,
hacedora de sueños y embelesos
y presa mantenerte en mis almohadas.
Al cuadro “Perfil de mujer”, de Henry de Toulouse Lautrec.












































