Miedo a la oscuridad, al desafío,
al vómito, al abismo, a la mentira,
al silencio, a la verdad, al pánico.
a la distancia, a la sinceridad,
a todo aquello que me acerca al otro,
a lo desconocido, a lo inquietante,
a lo que puede ser amado, a la osadía,
a los espejos, a las olas, a la arena,
a la falsa amistad, a una escalera.
Miedo a mirar de frente, a preguntar,
a mirar a las estrellas, a saber,
a la lectura obligatoria, a los consejos,
a la velocidad, al tiempo, a la victoria,
a la moda, a lo social, al calendario,
a la distorsión de la verdad, al caos,
a las pausas, a las concentraciones,
a los horarios de trenes, a las avispas.
Miedo a la reflexión, a tu mirada,
al estallido de violencia, a la ironía,
a los gusanos blancos, al frío,
a la dureza del mármol, a las llamas,
al eco, al viento sahariano,
a mirar directamente al sol,
a tropezar andando por la acera,
a las tertulias, a los recitales,
a los falsos amigos, a las ventanas,
a la agonía, al dolor, al descampado.
Miedo a ser comprendido, a lo concreto,
a la niebla, a la profundidad del mar,
a los rayos, a lo lejano, a la vergüenza,
al rojo, al amarillo, al verde,
a todo lo que no entiendo, a la sustancia,
a lo que me desconcierta, al veneno,
a la puñalada por la espalda, a la miseria,
a la verdad espuria, a las zancadillas,
a los ídolos, a las arenas movedizas,
a los falsos poetas, a los fantasmas,
y a todo lo que se me olvida no queriendo.