martes, 30 de agosto de 2011

Alcocéver.

Las Fuentes de Alcocéver.

No eres aldea, ni pueblo, ni villa, ni concejo,
eres una ola blanca que el mar ha depositado
entre los pinos y los almendros
junto a rocas y playas.

Silencio, paz, vuelo de gaviotas,
una brisa suave entre palmeras,
cielo azul, luz dorada,
flores rojas, setos verdes,
calles estrechas, sencillas,
un olor a pan recién hecho,
ruido de voces en un café,
rumor de olas en el acantilado,
montañas ocres que dominan los tejados,
una ermita blanca
y el mar.

Cuando llega la noche
las olas que mueren en la playa
centellean a la luz de la luna;
el mar respira tranquilo
moviendo con un reflujo silencioso
las barcas ancladas en el puerto marinero
que cabecean olvidadas en la penumbra
y las calles, hendiduras de color,
se dibujan en la oscuridad.

Se charla en las terrazas,
suena la música en los bares,
los vecinos pasean junto al mar en calma,
profundo, oscuro, inmenso y cercano.
La evasión es patrimonio de la noche
cuando la luz en las cosas se extingue.

Al amanecer atravieso tus calles vacías,
las casas blancas se reflejan
en el espejo de la mar en calma
y las olas, al romperse,
dibujan franjas de encaje
en la orilla de las playas
Unos pinos corcovados rodean
el camino hasta un ramblar
que muere en una playa de piedras
esculpidas por el viento y el agua.






martes, 9 de agosto de 2011

El túnel del viento.


El túnel del viento.



Estoy construyndo un túnel del viento
con mis manos juntas, en el vacío,
sabiendo lo vehemente que es el aire
cuando desciende del cielo y se encuentra
con la creación humana, rompedora
de las vírgenes líneas naturales,
de las distancias y de las alturas,
de los colores y de sus matices
quebrando las formas de nuestro mundo.

No hay nada que enfurezca más al viento
que la arquitectura demoledora
creada por los hombres narcisistas,
delineando planos de diseños
que se apoyan entre sí, que se enrollan
para desplegarse sobre los campos
hasta entonces creación esplendorosa
del arquitecto impar del universo.

Al nacer en las cumbres montañosas
la brisa nueva comienza su curso
y baja lentamente hasta mis manos,
en la frescura de la madrugada,
dándome el sortilegio de la vida,
renovando las fuerzas de mi ser,
recordándome de nuevo que existo.

No he realizado planos ni dibujos,
el túnel lo he guardado en mi memoria,
y puedo describirlo con mis manos,
en él será pacificado el aire,
y podré respirar esta suave brisa
entre las paredes que he diseñado
para evitar la densidad del viento.






lunes, 8 de agosto de 2011

Muerte en la trinchera.



Muerte en la trinchera.

¿Soldado, de qué vaso bebiste
el barro de tu trinchera,
dónde dejaste tus alas,
alondra de fantasía?


Dime…allá en el fondo,
¿limpiaste el lodo que cubre tus alas
o seguirás volando un instante
y elevarás tu vaso
para brindar por tus amigos,
ahora que sí están contigo,
en el barro ¡ay! de tu defensa de muerte?




¿Fuiste capaz de beber tu vaso
gota a gota
o brindasteis juntos
soñando, idealizando, uniendo
la muerte y la victoria,
vosotros, perdedores absolutos,
sin medios para escapar del terror,
sin alas, sin luz, sin esperanza.,
sumidos en el barro sucio
de un exasperante agujero sin salida?




¿Dónde quedaron los himnos y banderas,
las voces, las canciones, las arengas?




El silencio llegó por delante
de un rumor lejano de salvas artilleras,
nubes de plomo barridas por un viento
de odios, y enfrentamientos lejanos
que llegaron puntuales,
interpretando una sinfonía completa
de estruendo y de dolor.




El beso de amor de despedida,
que dejó impregnados de amor tus labios,
ahora esculpidos por el barro,
quedó prendido en la alambrada,
sin tú poder recuperarlo,
en tu imprevista, letal, caída en la trinchera.





martes, 2 de agosto de 2011

Cuando pienso que existes.






Cuando pienso que existes. 

Cuando pienso que existes y estás a mi lado,
sólo el permanecer importa,
estar en silencio, pensarte en silencio,
adivinar tu mirada, delinear tus márgenes,
abrazar tus pensamientos,
saber que vives conmigo y en mi.

No existe ya el tiempo de la incertidumbre,
sólo de la verdad y el asombro.

Cuando me miras y sonríes,
en tus manos recibes mi alma,
fascinada por esta permanencia,
y se vuelven tan cercanas tus cosas,
se condensan tanto mis sueños,
que las lágrimas tienden a evadirse de mis ojos.

No tengo valor para dejar de mirarte,
te necesito tanto, me desconciertas tanto,
que yo tampoco de ti podría evadirme,
porque tus ojos son mis ojos,
y tu encanto mi encanto.

Si te hablo de amor es de mi entrega,
de mi permanencia en ti,
y es en tu esencia donde quiero encontrarme
unido con un vínculo eterno, inalterable,
a la suavidad de tus manos
y a la ternura de tu mirada.´


sábado, 16 de julio de 2011

A Nugalla.

Un remanso de paz.




Un hórreo.


A Nugalla.




Siempre quise morir en A Nugalla,
envuelto en la armonía del paisaje,
recreando su paz  y rendir  viaje
cuando cantan sus grillos  y ella calla.

Verdinegro herbazal, una rocalla
recibe en un regato el oleaje
de la luz de la luna  y su mensaje
remansa la quietud que en ella se halla.

A Nugalla, tus sendas  son de piedra,
vastos tus campos, ágiles tus ríos,
verdosos tus arbustos y  praderas,

tus casas duermen en  la eterna  hiedra,
herencia de los grandes señoríos,
y sueñan sus historias verdaderas.


viernes, 15 de julio de 2011

Poemas de Fernando Varela.


A Nugalla. Pontevedra. Casa de Fernando Varela.




Mi admirado poeta gallego Fernando Varela me ha enviado estos dos bellos poemas.Me parecen un gran creación poética y me he permitido hacerlos entrar en mi blog personal.


Había una luna.


había una luna
breve
como delgado amanecer
como pozo infinito
en un lugar sin tiempo
sobre la hondonada gris y la ciudad de plata
destello de guadaña
vibrando en el aire
(también tú lo sabes)
cantando la canción inmóvil
vuelve
vuelve
y el cielo es denso
y solo respira
vértigo y distancia
como pétalo marchito
de una flor perdida
como cereza muerta
sobre el mármol
blanco.




Madrid.


palpitar de pasos y
avenidas,
velo que cae
desde lo oculto de tus venas
anómalo placer como la cuerda de un suicida
o su pobre compañía
madrid o la noche
rostro sobre un filo ardiente
campo yermo donde el crepúsculo o la nieve
precipita un llanto lento o una
fatiga breve
naufragio desandado
recomenzar incierto
sin mar ni vuelo de palomas
es tu camino solo
tu marca o tu destino
sin origen ni descanso
trenes en desahogo sobre un límite perverso
que no llega ni desmiente
mirada incompleta
aliento definitivo que por serlo no termina
sino empieza
madrid
dos sílabas no altas no clavadas
en un llano inerte
como la sombra sola o
una verdad que no se dice.



jueves, 14 de julio de 2011

La luz de tu mirada.





La luz de tu mirada.




Deslumbra la mirada soñadora
de tus ojos abiertos a la vida,
es verde su color y es bienvenida
su clara lucidez abrasadora,

tu corazón es justamente ahora
una llama de amor estremecida,
esa fuerza vital de bienvenida
que abre mi alma con luz demoledora.

No dejes de mirarme, vida mía,
necesito sentir que me acaricias
y aclaras la penumbra  de mi tarde,

no dejes que se pierda mi poesía
en soledades raras o ficticias
mientras mi amor por ti se enciende y arde. 


miércoles, 13 de julio de 2011

Pánico al pensamiento mediocre.



Pánico al  pensamiento mediocre.


No sé por qué pero le tengo miedo,
esté lejos o cerca, me amedrento,
no soy capaz de verle y le presiento
tan inmediato en mí que ya no puedo

decidir si me voy o si me quedo,
si permanezco aquí o si me ausento,
porque se trata de ese pensamiento
que desarticular persigue con denuedo

las débiles ideas de mi mente,
sin poder defenderme de su fuerza
ni poder aumentar mi resistencia.

Pánico me da su impulso permanente,
que su mediocridad en mí se ejerza
y reafirmarse pueda en mi conciencia.


viernes, 8 de julio de 2011

Vida nueva.





Vida nueva.




Toda mi mente, fértil y sembrada,
extraídos los cantos y las piedras,
está esperando ya la nueva vida,
mensajera de las nuevas ideas,
para aliviar la sequedad habida
en sus viejas raíces, instaladas
casi como una permanente y dura
herencia de los años de sequía.
Romper la densidad establecida
es ahora un desafío nuevo,
un torrente de conceptos actuales,
una aventura tan exuberante
que merece la pena ser vivida
iterando lo antiguo y lo moderno
a los ya conformados elementos
que fueron en mi pasada existencia
meros factores de supervivencia.
¿Será verdad que soy un hombre antiguo,
que estoy al margen de la novedad,
que va a costarme un despiadado esfuerzo
aceptar estas tendencias que vienen
como un soplo de aire fresco y limpio
para renovar mi antigua estructura
sin dañar mi capacidad creadora?
Sigo pensando que el hombre trabaja
para alcanzar la perfección humana
y todo lo que nos lleve a ese fin
es correcto y bueno si es ejecutado
de acuerdo con las normas del amor,
de ese amor superior que nos impele
a luchar por cumplir el objetivo
de la humanización total soñada.
Los ángeles nos observan, a veces
quieren compartir nuestro compromiso,
y se acercan con el fin de ayudarnos
con el soplo angelical de la fe.
Trabajar por la perfección del mundo,
pensar que es verosímil o probable,
estar cerca del concepto divino
creyendo en el destino de los hombres,
tratar de unificar el universo
juntos con el supremamente uno,
será un trabajo conjunto y recíproco.
¿Y los dioses, conocen nuestra esencia,
han formado parte de nuestra vida,
o son cínicamente observadores,
de nuestra eterna lucha sin cuartel?
La vida es bella y comprometedora
si tenemos en cuenta la verdad,
y ese es el camino de la victoria
en una batalla densa y antigua
inserta en la neblina de los tiempos.
¿Pero cómo soy yo, soy un conjunto
de rosas y espinas o sólo brotes
de pétalos que serán olorosos
con el sol y la lluvia de mis versos?
La belleza de la muerte, su imagen
serena y acogedora, influye
en el olvido de mis sentimientos
amorosos y tiernos, y resuelve,
a favor y en contra, dependiendo
de ese carisma, que a veces desciende,
la realidad de nuestro compromiso.
¿Es tu luz mi luz, es mi amor tu amor,
podemos terminar nuestro proyecto,
juntos, bajo el amparo de los dioses,
o nada existe y es todo ficticio?
El vago enjambre de vanos fantasmas,
como dijo Espronceda, ¿tanto puede
desconcertar el alma del poeta,
que ya no sea capaz de entenderte,
y reflejar verso a verso tu cara,
tus manos, tu sonrisa, tu figura,
e integrarnos los dos en un poema
que el tiempo nunca pueda destruir?
El tiempo es eterno cuando te miro,
e intento profundizar en tu mente
mirando fijamente tus pupilas,
tratando de leer tus pensamientos,
para saber si tu amor se refugia
por conservar su prístina pureza.
Mirar tus ojos, sentir tu mirada,
oír tu voz, son mágicos momentos
a los que debo mi felicidad
y en ellos recupero mi descanso.
Yo creo en la esperanza, mas tengo dudas,
irrazonables quizás, pero sólidas,
y ella es la única que me sostiene,
densamente, como una salvadora
barca en esta tormenta perfecta,
equilibrando atajos y distancias.
La razón elabora las borrascas,
hincha las velas de la incertidumbre,
y no resuelve lo desconocido,
la esperanza será por el contrario
el faro esplendoroso y refulgente
que nos puede llevar a tierra firme.
Una vez establecida la calma
ligada la razón a la esperanza,
mi luz será tu luz, tu amor el mío.
La luna va trepando en la montaña
para alcanzar la cima deseada,
supera las barrancas e ilumina
los espacios oscuros del abismo;
si la claridad llega a lo profundo,
se esclarecerán sombras y misterios
prevalecerá la verdad oculta
y los dos volveremos a ser luz.





viernes, 1 de julio de 2011

Ausencia.




Queridos amigos, durante unos días me será imposible colaborar en la Red. Los médicos me sugieren un descanso. Gracias por vuestra amistad y ¡hasta la vuelta!
Os llevo siempre conmigo. Un abrazo.

domingo, 26 de junio de 2011

Pánico a la distancia.




V - Pánico a la distancia.



Me siento solo, lejos, a distancia
de lo que dejo ver en mi poesía,
puede que ya se esté acercando el día
en que sólo me acuerde de mi infancia.

No encuentro mi acomodo en esta estancia,
me da miedo sentir la cercanía
de lo oscuro, lo eterno, la agonía
de lo que constituye mi sustancia.

Pánico me produce lo lejano,
y no puedo escribir lo que yo siento
porque ya ni siquiera lo discierno,

mi problema es que soy un ser humano
y recibir la luz del pensamiento
más que una solución es un infierno.




viernes, 24 de junio de 2011

Pánico a la ceguera.


Jorge Luis Borges.


IV  -  Pánico a la ceguera.




Pánico a recalar en la ceguera,
sin poder navegar entre las cosas
y olvidar los colores de las rosas,
¡qué sería de mí si no las viera…!

No podría sentir la primavera,
en esas madrugadas silenciosas,
tener esas vivencias prodigiosas
con mi balcón cerrado de frontera.

Aunque yo no pudiera contemplarte,
con mis  ojos  cegados me parece
que acaricio tu imagen, tu mesura,

un miedo atroz me inunda y enloquece,
al no tener cercana tu figura
y pensar que no pueda recordarte.




lunes, 6 de junio de 2011

Pánico a perder la memoria.




III - Pánico a perder la memoria.



Hubo en mi infancia luchas y trincheras,
horas sin sueños, noches desveladas,
trágicas y violentas madrugadas, 
y un país agrietado en sus fronteras.

He compartido tristezas verdaderas,
sobre mi frente escritas y guardadas,
jamás podré olvidar guerras pasadas
y nunca aceptaré las venideras.

Siento pánico al ver en el olvido
toda nuestra experiencia del pasado;
temor a que se olvide nuestra historia,

la de un pueblo dictado y sometido,
por la modernidad hoy relegado,
que siempre estará vivo en mi memoria.







martes, 31 de mayo de 2011

Pánico al vértigo.



I Pánico al vértigo.




Es un ahogo, un escalofrío,
un paso atrás, un aferrarse al suelo,
no existe una razón, solo el  anhelo
de no ceder ante tal desafío.

No viene desde fuera, es algo mío,
es el imán de un desmedido vuelo,
el sugestivo brillo de un anzuelo,
que me atrae  sin piedad hacia el vacío.

Mirar desde la altura me enloquece,
multiplica por diez mis sensaciones
y, situado al borde de mí mismo,

sublimo la distancia y me parece
que no puedo frenar las intenciones
de arrojarme a volar sobre el abismo.



 II - Pánico a tu ausencia interior.




Esa angustia vital de no encontrarte,
de sentir el vacío en tu conciencia.
el no llegar al fondo de tu esencia,
por más que desde fuera pueda amarte.

Esa frialdad que siento al contemplarte
si no me comunicas tu presencia,
y ese dolor que siento con  tu ausencia,
no me dejan quererte ni soñarte.

Pánico siento al ver que no me quieres,
de que estás  junto a mi sin desearme,
callando la razón de tu distancia,

si en tu interior silencio así me hieres
se resiente mi amor al no centrarme
en tu vida, tu voz y tu sustancia.



jueves, 26 de mayo de 2011

La rambleta del Seguet



La rambleta del Seguet.



Eres como una llaga antigua
sobre la piel de la plana,
¿vena, surco, cicatriz?
que recoge las lágrimas del cielo
en su regazo humilde
y sorteando naranjos y sembrados
las lleva hacia el mar.

Quisiera ser como tú,
rambla pequeña,
remanso de tormentas,
cauce de lágrimas,
sosiego de riadas

y recorrer mi camino,
con la sencillez de tu ejemplo
hasta mi mar.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Canción a una niña que va a nacer.


Canción a una niña que va a nacer.



Estás ahí, puedo imaginarte,
seas un sueño o una realidad:
niña mía, une tus latidos a los míos,
sonríeme desde tu actual morada,
transmíteme la verdad de tu vida.

Si estás ahí, y puedes oírme
muévete un poco para poder sentirte,
que te note, que te palpe
a través de la piel que te protege,
a ti, niña mía, mi delirio, mi esperanza.

Voy a poner mi mano, amor,
para poder tocarte y sentir tu sustancia,
imaginar tus ojos y pensar que sonríes
y acercarme y oler tu fragancia,
que será de jazmines y azucenas.

Ahora no puedo verte, pero sí soñarte,
recogida en mis brazos, pálpito vital,
sintiendo tus latidos sobre mi piel cansada,
enardeciendo mis ansias de amor,
que renace con tu germen de vida.

Quiero saber el color que tendrán tus ojos,
contar tus dedos, acariciar tu cara,
besar cada milímetro de tu cuerpo
y sentirte entre mis brazos,
transmitiéndome tu aroma y tu calor,
para sentir tu vida y darme cuenta
de que nuestro amor será para siempre
la razón más importante de mi existencia


martes, 24 de mayo de 2011

Carmencita.




Carmencita. 


Tu azotea es un lugar de ensueños,
de silencios, de soledades,
donde se extiende
la delicia de una niña en cuclillas
jugando con maternales enseres.
No hay nada más allá de la baranda,
el mundo se ha conformado aquí,
y aquí es donde vives, amas,  juegas,
con la intensidad de una realidad distinta,
con la emoción de un mundo nuevo.
Te miro rodeada de nubes
que sobre ti envidian tu azotea
porque está llena de vida
y de ternura, y te imagino,
Carmencita querida,
recibiendo a los ángeles
que bajan por una escalera de colores
a jugar con tus cosas
y a compartir tu soledad de niña.



Al cuadro del pintor Antonio López “Carmencita jugando”.

sábado, 21 de mayo de 2011

Miedo.



Miedo.



Miedo a la oscuridad, al desafío,
al vómito, al abismo, a  la mentira,
al silencio, a la verdad, al pánico.
a la distancia, a la sinceridad,
a todo aquello que me acerca al otro,
a lo desconocido, a lo inquietante,
a  lo que puede ser amado, a la osadía,
a los espejos, a las olas, a la arena,
a la falsa amistad, a una escalera.

Miedo a mirar de frente, a  preguntar,
a mirar a las estrellas, a saber,
a la lectura obligatoria, a los consejos,
a la velocidad, al tiempo, a la victoria,
a  la moda, a lo social, al calendario,
a la distorsión de la verdad, al caos,
a las pausas, a las concentraciones,
a los horarios de trenes, a las avispas.

Miedo a la reflexión, a tu mirada,
al estallido de violencia, a la ironía,
a los gusanos blancos, al frío,
a la dureza del mármol, a las llamas,
al eco, al viento sahariano,
a mirar directamente al sol,
a tropezar andando por la acera,
a las tertulias, a los recitales,
a los falsos amigos, a las ventanas,
a la agonía, al dolor, al descampado.

Miedo a ser comprendido, a lo concreto,
a la niebla, a la profundidad del mar,
a los rayos, a lo lejano, a la vergüenza,
al rojo, al amarillo, al verde,
a todo lo que no entiendo, a la sustancia,
a lo que me desconcierta, al veneno,
a la puñalada por la espalda, a la miseria,
a la verdad espuria, a las zancadillas,
a los ídolos, a las arenas movedizas,
a los falsos poetas, a los fantasmas,
y a todo lo que se me olvida no queriendo.


jueves, 19 de mayo de 2011

La Playa.



La playa.




Se rompen en espuma blanca y dorada
las olas desgajadas del mar,
se suceden, se entregan,
aceptan su destrucción
y se dejan caer mansamente sobre la arena
Gaviotas blancas, conchas desplazadas,
pisadas húmedas, restos de algas
ecos lejanos de caracolas
pequeños mares interiores
y resacas de antiguos oleajes
al pie de almendros y naranjos.
Siento miedo de mi soledad
ante el inmenso mar
y pugno por vencer la bruma interior
de espaldas a las montañas ocres
a los pinos requemados,
recibiendo los punzantes arpones del pasado,
arriadas las velas de mi barca,
desconcertado ante la rosa de los vientos
Una tormenta de ideas entrecruzadas,
aciertos y errores, amor, desamor,
hallazgos y pérdidas,
depresiones y esperanzas.

¿ Por qué ahora sobre la playa
la memoria de las cosas ?

Las ideas hierven como los atunes
en la superficie de la almadraba
atropellándose en la huida,
buscando la difícil salvación
desde una vieja urdimbre
de experiencias y desencantos
y yo estoy solo
sin la saloma de los compañeros de viaje,
algunos sin retorno posible,
enredados en la lucha
por la supervivencia..


Soledad, brisa marina,
rumor de olas, arena, salitre,
azahar de los naranjos,
un posible entorno de creatividad
para despegar hacia el espacio salvador
del alma y la palabra.



lunes, 16 de mayo de 2011

El Viento.




El viento.


El viento que te visita
es un jirón perdido de tramontanas y mistrales,
conquistador de maestrazgos,
portador de las voces del norte.
Lo recibo de frente, junto a una ermita blanca
construida en lo alto de la montaña
como vigía de sarracenos.

Viene rizando el mar, alborotando las nubes,
me empuja, me envuelve, me acaricia,
me inunda de azahares y salitres
y me habla de antiguas historias,
negro rejón de la memoria,
durante su tránsito inevitable hacia la lejanía.

Deseo entonces que mi palabra se funda con él
acompañándole en su viaje sin retorno,
esparciéndose sobre las playas y las rocas,
sobre la tierra roja, sobre los naranjos verdes,
sobre los almendros, sobre las casas blancas,
sobre los pinos, sobre los hombres de la plana.

Quiero gritar con el viento,
sobrevolar las cosas, perfilar horizontes
con este viento nuevo y esperanzador.

Las nubes verticales y grises
descienden por el tobogán del viento
y huyen hacia el sur.
Los rayos del sol alumbran ahora la plana,
verdean los naranjales,
se abre tímidamente la flor del almendro
y el mar se funde linealmente con el horizonte.

Ya sólo queda del viento el frescor de su abrazo
y la memoria de nuestro primer reencuentro.

miércoles, 11 de mayo de 2011

Reencuentro en Alcocéver.


Reencuentro en Alcocéver.


                    
Apareciste tú de nuevo, sobrevolando las rocas,
girando tus alas como una libélula,
despidiendo chorros de colores enredados
en transparentes muselinas de alas plateadas,
y seguí deslumbrado el camino que,
atravesando las llagas de la plana,
conduce hacia tu centro inevitable,
hacia tu remolino de olas y de gaviotas.

¿Pudieron ser los azules, los blancos,
el rumor de las olas, la templanza del aire,
la algarabía de los pájaros,
el silencio de los almendros, el olor del azahar,
la inmanencia de tus naranjos?

Mis ojos siguieron la ruta encendida
e ilusionada hacia tu imagen,
en una mañana de cálidos reflejos
esparcidos por los montes,
por un aire lleno de semillas de oro,
de trémulos y errantes molinillos blancos,
intentando descifrar tu esencia
a través de los sonidos, de los colores,
de las distancias, hasta llegar a ti
en una transición anhelada y resuelta
y contemplar otra vez la espuma de tus olas.

¿Podré ver el mar, sin cegarme el centelleo
de las crestas plateadas de las rompientes,
llegaré a traspasar estas colinas eternas
que alargan el camino y encontrarme
cerca de la veladura azul que te bordea
y que se extiende hacia el horizonte,
como una llanura ilimitada que no desborda
ni rebasa los márgenes, pero se alza
como una pared en la lejana perspectiva?

¿Me verá a mí el mar?

¿Me cederá algo de su inmensa quietud
para amansarme en este desconcierto
de la sorpresa, del encuentro inevitable
tantas veces intuido?

La brisa deposita sus cristales de lluvia
en mis ojos abiertos
y mis párpados son brasas
enrojecidas por el esplendor del sol.

Las heridas de la espera se cierran
con la sutura del encuentro,
y ya sólo queda el parpadeo del horizonte,
la palpitación acelerada,
el desconcierto de los sentidos,
el olor especial a salitre
que empapa mi cuerpo cansado
y que me envuelve y acaricia en suaves oleadas.

Plenitud, transitoria eternidad
de las formas y de las sensaciones
que en un momento superan
la capacidad del alma.

El tiempo ya no existe y se disipan
las alas plateadas y los colores
que a borbollones huyen de la plana.

Todo es quietud ahora, expectante reposo,
anticipación de nuestro inminente
y sustancial reencuentro.



sábado, 7 de mayo de 2011

Lacrimosa del Réquiem de Mozart.



Lacrimosa del Réquiem de Mozart.


Nadie pudo impedir tu último instante,
la agonía, angustia desbordada,
sobre el último pliegue de tu almohada,
entró en tu cuerpo, atroz y lacerante.

Día de lágrimas en tu semblante,
la emoción personal, desesperada
fusión de sensaciones emanada
de tu imaginación alucinante.

La huída terminal hacia la ausencia,
un testimonio musical lanzado
que sobrepasa la crisis emotiva,

el réquiem de tus lágrimas, tu esencia,
un prodigioso esfuerzo inacabado,
y el culmen de tu dimensión creativa.



lunes, 2 de mayo de 2011

Recuerdo de Andrés González Deniz.



Recuerdo de Andrés González Déniz.




Un destello de luz,
una impensable centella,
vino de repente a impresionar
el negativo de mis horas tristes de soledad;
la claridad desbordó la negrura
y una avalancha de ideas nuevas,
de sentimientos frescos e inefables
se instaló en el alféizar de mi ventana
irrumpiendo en la estéril soledad de mi alma.
Tuvo que venir desde una isla lejana,
donde el pino crea vírgenes,
se alternan el timple y la folía,
y los pensadores leen libros
en la quietud de su refugio.
Ya no hubo razón para la distancia,
sólo para el asombro
y la admirativa contemplación.
De vez en cuando me asomo a mi ventana
para recibir el aire puro
del pensamiento nítido y creativo
que viene desde Teror
para cubrir el vacío de mi alma,
mientras escondo con pudor en estas líneas
mi elogio hacia su autor.


 .

domingo, 1 de mayo de 2011

Sonetillo.


Para hacer honor a la distinción que me hicieron mis amigos argentinos y para cumplir con mi intención de alegrar un poco más la vida, sin acritud,  publico hoy este sonetillo a un, por supuesto, imaginario personajillo:




Lo que sobra.



Una triste y mendaz filosofía
anclada en un cerebro de mosquito,
un incapaz y falso periquito
que nos habla e insulta  cada día,

un ofensor del pueblo que porfía
en la falsa verdad que nunca ha escrito,
que nuestro nombre piensa que ha proscrito
y lo cambió por el de ciudadanía.

Un charlatán que engaña a las Españas,
un trabalenguas necio que no sabe
ni lo que el pueblo piensa ni padece,


difusor de mentiras y patrañas
que dirige un país en que no cabe
la basura que siempre nos ofrece.


A un político mendaz y corrupto.