lunes, 8 de agosto de 2011

Muerte en la trinchera.



Muerte en la trinchera.

¿Soldado, de qué vaso bebiste
el barro de tu trinchera,
dónde dejaste tus alas,
alondra de fantasía?


Dime…allá en el fondo,
¿limpiaste el lodo que cubre tus alas
o seguirás volando un instante
y elevarás tu vaso
para brindar por tus amigos,
ahora que sí están contigo,
en el barro ¡ay! de tu defensa de muerte?




¿Fuiste capaz de beber tu vaso
gota a gota
o brindasteis juntos
soñando, idealizando, uniendo
la muerte y la victoria,
vosotros, perdedores absolutos,
sin medios para escapar del terror,
sin alas, sin luz, sin esperanza.,
sumidos en el barro sucio
de un exasperante agujero sin salida?




¿Dónde quedaron los himnos y banderas,
las voces, las canciones, las arengas?




El silencio llegó por delante
de un rumor lejano de salvas artilleras,
nubes de plomo barridas por un viento
de odios, y enfrentamientos lejanos
que llegaron puntuales,
interpretando una sinfonía completa
de estruendo y de dolor.




El beso de amor de despedida,
que dejó impregnados de amor tus labios,
ahora esculpidos por el barro,
quedó prendido en la alambrada,
sin tú poder recuperarlo,
en tu imprevista, letal, caída en la trinchera.





12 comentarios:

mercedespinto dijo...

Desgarrador canto a todos esos soldados desconocidos que dieron su vida por... ¿Por qué dieron su vida?
Me has emocionado. Este poema deberían leerlo todos aquellos que llaman a nuestros jóvenes a filas para hacer sus guerras.
Me encantó.
Un abrazo.

Raül de Umlaut dijo...

Fernando, ciertamente estremecedor. Obliga a evocar una secuencia de imágenes, en mi caso han surgido flashes en blanco y negro, como negativos de una vieja cámara de fotos. He llegado a convertir los versos en escenas y he llegado a mi conclusión primera: ciertamente estremecedor.

Un abrazo, poeta, amigo.

Dani Clemente dijo...

y pensar que todo esto sigue pasando hoy día, ¡que digo hoy día! ¡Ahora mismo!

Fernando dijo...

Mercedes, amiga mía: y aún se sigue armando a los ejércitos, despilfarrando el dinero, mientras miles de niños y personas mayores mueren de verdadera hambre. Esta es la realidad de nuestro mundo actual que acabará pudriendo todo lo que se ha hecho hasta ahora... Sigamos hablando de democracias. Un abrazo.

Fernando dijo...

Raúl, amigo: estremecedor es poco. Es la realidad que se vive mientras nosotros nos tomamos una cerveza, hablamos del fútbol y criticamos a nuestros gobernantes. ¡Viva la estupidez humana! Un fuerte abrazo.

Fernando dijo...

Dani, amigo poeta: este poema lo presenté a un premio de poesía en mi pueblo. No quedó ni entre los cuarenta primeros poemas presentados. Los jueces del premio, unos farsantes de esos grupos de escritores que imperan en nuestra poesía actual. Un fuerte abrazo.

Juan Risueño dijo...

En todas las trincheras de todas las guerras del mundo habidas, actuales y por haber siempre han estado, están, estarán los mismos, vidas anónimas para la patria, necesarias muertes en vano.
Referente a los que has comentado de los concursos yo caso he desistido de mandar nada. Sólo buscan nombres, o cantos a la estupidez.

UN abrazo

Fernando dijo...

Juan, amigo: ¡qué razón tienes! En las guerras, como en la pobreza, siempre sufren los mismos. Nada podemos hacer. Tratemos de mejorar la vida de los que viven cerca de nosotros, es decir, los prójimos o próximos. Un cordial saludo.

JUAN dijo...

Desgarrador tu poema, Fernando. Los soldados anónimos, carne de cañón para que otros obtengan medallas y ascensos, siguen entregando estúpidamente sus vidas en todas partes para que la industria de armamento consiga mantener los objetivos de crecimiento y del IPC.
Un abrazo.
«Me quedaré en España compañero»
me dijiste con gesto enamorado.
Y al fin sin tu edificio tronante de guerrero
en la hierba de España te has quedado.
(Miguel Hernández).

Fernando dijo...

Juan, amigo: nos veremos en Sigüenza. Allí podremos conocernos por fin personalmente, Un abrazo muy fuerte.

Juanjo Almeda dijo...

Esas batallas no las ganamos, querido Fernando...; algo parecido a lo que dijo aquel amigo moribundo de Gabriel...
Un abrazo.

Fernando dijo...

Hola, Juanjo: tendremos ocasión de hablar de todas las cosas en Sigüenza. Estoy deseando volver a oírte recitar tus poemas. Un abrazo muy fuerte.