miércoles, 28 de enero de 2015

A un joven poeta expatriado.




Vida de un poeta joven.


Caminar, seguir adelante,
intentando abrir la puerta de su  futuro
desde dentro,
viviendo el silencio de las madrugadas,
pensando en la patria,
tomando fuerzas para
superar el día que se acerca,
un día más de distancia, de desconsuelo,
de avance, por el camino que no tiene más objetivo
que el de sobrevivir,
lejos de su tierra, de su gente,
respirando un aire nuevo,
que reemplaza el aroma del campo en que vivía,
soñando con las calles de su pueblo
ahora cerradas para él,
tan lejos y tan cerca en esta madrugada,
dueña del silencio.
Si escribiendo recomienza su vida,
el joven poeta puede agotar su tiempo,
edificar sus versos,
medir los tiempos de su existencia
sobre una hoja de papel blanco
y soñar, soñar.