jueves, 28 de mayo de 2015

Soneto a Jorge Manrique.




La plaza en la que escribo me enamora,
busco refugio en ella y me aposento
en un banco, enfrente del parlamento,
recordando una vida seductora.
Habla el poeta durante una hora
esparciendo su profundo talento
palabras dispersadas por el viento
que son muy densa lluvia acogedora.
Cuando se va, mi plaza es más pequeña,
parece sumergida entre las casas
y no tiene ni pájaros ni flores,
porque ahora las luces son escasas
y hace frío en la calle madrileña
al marcharse el mejor de mis mentores.



6 comentarios:

Rafael Humberto Lizarazo dijo...

De poeta a poeta le haces un hermoso homenaje con el soneto que le dedicas.

Un abrazo.

Maria Isabel Q. dijo...

Hola querido amigo. Es siempre un placer visitarte Fernando.

Muchos besos y cariños.

Un abrazo e un beso desde Portugal.

Flor.

Fernando dijo...

Querido amigo y poeta Rafael: muchas gracias por tu comentario. Jorge Manrique fue, en mi opinión, uno de los máximos exponentes de la poesía española. Un fuerte abrazo.

Fernando dijo...

Hola, portuguesiña, me da mucha alegría saber de ti. Un saludo muy cariñoso.

Marisa dijo...

Querido Fernando
qué bien elaboras el soneto
Jorge Manrique
se sentiría orgulloso.

Un abrazo muy grande.

Fernando dijo...

Gracias, Marisa, me hubiera gustado acercarme un poquito más al excelso Jorge Manrique, pero está tan lejos de mí, y no solo de mí sino de tantos poetastros españoles que pisotean nuestro idioma...que además se atreven incluso a frecuentar los círculos literarios y cobrar dinero por sus horrendas poesías...En fin, ¡qué tiempos más extraños!

Por cierto, este soneto es uno de los peores que he escrito y ¡encima se lo he dedicado al excelso escritor! Estoy avergonzado....