martes, 14 de diciembre de 2010

Adentrarse en el bosque.






Adentrarse en el bosque.

Caminar y caminar
sin un proyecto,
no ver nunca la luz,
esquivar las sombras,
mientras los árboles te miran,
inánimes;
quizás un débil temblor,
un estremecimiento,
algún sonido,
pero siempre la soledad
y el silencio.






16 comentarios:

Mª Teresa Sánchez Martín dijo...

Caminar por el bosque es una experiencia espiritual que nos acerca al centro del propio conocimiento. Escueto pero profundo poema.

Un saludo

Fernando dijo...

No acerca, pero siempre queda la soledad y el silencio n abrazo y gracias por tu comentario, María Teresa.

carmen jiménez dijo...

Desde este frondoso bosque por el que paseo, agradezco ese débil temblor, ese estremecimiento ante el sonido que tus letras dejan tras de sí.
Un abrazo

Fernando dijo...

Un saludo, Carmen, amiga. Y un cordial recuerdo de nuestro encuentro en Alcalá de Henares.

Marisa dijo...

Dulce y fresca sensación
paseando entre los
árboles.

Un abrazo

Carmendy dijo...

"Pero siempre la soledad y el silencio..."
Qué hermosura de versos¡
Siempre nos acercas a la madre naturaleza con tu bucólica y maravillosa poesía o prosa...
Un placer leerle.
Abrazos en la noche.
Carmendy

Fernando dijo...

Hola, Carmendy, Mi problema es casi siempre no ver la luz Un abrazo,

Fernando dijo...

Marisa, amiga. El bosque es bonito, pero no nos acerca a la luz como quisiéramos. Gracias por tu comentario,

Jorge Torres Daudet dijo...

El bosque, misterioso en su silencio, y siempre hospitalario.
Un abrazo.

Rayuela dijo...

agrando
el silencio
con mi
silencio


besos,maestro*

Fernando dijo...

Un beso en silencio, querida Rayuela, y un fuerte y cariñoso abrazo.

Fernando dijo...

Hola, Jorge: el bosque es hospitalario, pror nos deja meditar demasiado. Un fuerte abrazo.

Carla Kowalski dijo...

Un poema que se siente triste...

Fernando dijo...

Por no encontrar el espacio, Carla. Un abrazo.

Ángeles Hernández dijo...

La soledad y el siencio me parecen imprescindibles para conseguir ver la luz: la interior que nos ayuda a ser más nosotros mismos, y la que viene de fuera que a veces hiere y otras nutre.

Pero, por muy bello que resulte caminar por el bosque, por muy necesario que sea saber estar con uno mismo, oídos y boca cerrados, si no pudiera hacer otra cosa que esquivar sombras y toda claridad me estuviera vedada, el camino me resultaría impracticable.

¡Ya era hora poeta!, Un abrazo y no pares de escribir. Á.

Fernando dijo...

Angeles, amiga escritora, gracias por tus ánimos. Cuando atravieso el bosque es que mi intención es encontrar la luz, pero ¡caray!, ¡cómo se esconde entre tanto árbol!. Bueno, viviremos entretanto en la esperanza. Después del último relato, que estoy pesando en llamar "la ausencia" me dedicaré a fondo a mis poemas para acabar el libro "Densidades". Un saludo cordial.