jueves, 14 de julio de 2011

La luz de tu mirada.





La luz de tu mirada.




Deslumbra la mirada soñadora
de tus ojos abiertos a la vida,
es verde su color y es bienvenida
su clara lucidez abrasadora,

tu corazón es justamente ahora
una llama de amor estremecida,
esa fuerza vital de bienvenida
que abre mi alma con luz demoledora.

No dejes de mirarme, vida mía,
necesito sentir que me acaricias
y aclaras la penumbra  de mi tarde,

no dejes que se pierda mi poesía
en soledades raras o ficticias
mientras mi amor por ti se enciende y arde. 


18 comentarios:

Marisa dijo...

Esa mirada que se posa
en uno llena de luz
nos da cobijo
y nos libera
de tristezas y soledades.

Otro gran soneto.

Un abrazo muy fuerte.

Marcos Callau dijo...

No puedso más que entrar en tu blog y detenerme unos momentos para discfrutar, paladear poco a poco sonetos tan perfectos. Solo puedo aplaudirte por dibujar tan bien la vida reflejada y vivida en los ojos de otra persona. Realmente hay miradas que merecen regalos tan especiales. Un abrazo.

Fernando dijo...

Marisa, amiga: te saludo y agradezco tu comentario. Un gran abrazo.

Fernando dijo...

Marcos, amigo: La verdad es que hay miradas que te transfunden la vida y si las cuales no podríamos sobrevivir. Siempre me han impresionado los ojos verde, llenos de luz y claridad. Un fuerte abrazo.

mercedespinto dijo...

No sé si es que hoy estoy especialmente sensible o lo estuviste tú cuando escribiste este poema, me parece que las dos cosas, el caso es que me has estremecido. ¡Puñetas, cuánto amor y que limpio!
Gracias.

mariarosa dijo...

Hermoso soneto. Maravilla ha sido volver a encontrarte, tu poesía me enriquece.

mariarosa

Maria Sanguesa dijo...

He estado fuera algunos días y me encuentro con que te tomaste un descanso, espero que te hayas recuperado del todo. Y también me he encontrado con tus hermosos poemas. Siempre es un placer leerte y me alegro de que ya estés aquí. Un abrazo.

Fernando dijo...

Mercedes, amiga, admirada escritora: A veces conviene recordar que la mirada es la escapatoria del alma, que se nos acerca tanto que nos emocionamos. Un saludo cordial.

Fernando dijo...

Mariarosa: me alegra mucho verte por aquí, Un saludo muy especial.

Juanjo Almeda dijo...

Desde luego, es un gran soneto "redondo".
Por cierto, disculpa por tildar una palabra que no se debiera, en el breve "comentario poético" que hice en tu anterior entrada, no sé en qué pensaba. Un abrazo, querido amigo.

Fernando dijo...

María Sangüesa: me obligan a descansar, pero no puedo dejar de escribir. Para mí es algo fundamental y es el único camino para ir progresando y depurar los estilos. A veces es una tarea ingrata e imposible, pero me siento atraído tanto, que no puedo quedarme quieto. Un abrazo muy cordial, querida amiga.

Fernando dijo...

Juanjo, amigo: en lo único que me fijo cuando escribes es que eres un joven y buen poeta. Un abrazo.

Isolda dijo...

No das tregua. Cada soneto en su punto, querido. Este, en verde de mirada y rojo de corazón. La musa no te deja descansar, pero vale la pena leer tus versos.
Besos, poeta.

Fernando dijo...

Isolda, querida amiga: no me puedo librar de esta puñetera musa, que vale bien poco. El problema es que no tengo playa, y mi único consuelo es creer que rimo versos. Gracias por tu comentario. Un abrazo cariñoso.

Elena dijo...

Cantarle al amor siempre es un reto y saberlo plasmar de este modo es un lujo para el lector.

Terly dijo...

Querido poeta; me gusta mucho más la lúcida mirada que plasmas en este bello soneto que la de estos tristes versos mío.

Déjame llorar a solas

Hay pensamientos ocultos
que tienen sus alas largas
y que escapan miserables
a través de la mirada.

Vuelan ligeros de peso
huyendo como las garzas
cuando se enfrentan al viento
para cruzar la ensenada.

Hoy en tus ojos he visto,
más allá de tus palabras,
que ya de aquel nuestro amor,
no queda nada de nada.

Que por mucho que me digas
que me quieres, que me amas,
ni mi amor es ya tu amor,
ni mi alma es ya tu alma.

Vuélvete sobre tus pasos,
vuelve a tu antigua morada,
déjame llorar a solas
esta gran tristeza amarga.

Pero de todo ha de haber en la viña del Señor.
Me alegra enormemente verte activo.
Un fuerte abrazo.
.

JUAN dijo...

Qué bueno lo que he hallado en tu blog hoy:el tuyo, un poema de amor; el de Terly, de desamor. Ambos explican que existen diferentes miradas. Mejor la que tú describes con tanta ternura, Fernando, ésa clase de mirada de la que dijo el poeta: "Por una mirada, un mundo". Me alegro de que estés tan activo. Un abrazo

Fernando dijo...

Amigo Juan: nada más bello que el amor. El desamor puede ser también bello, pero triste. Yo también prefiero la luz, y el color de unos bonitos ojos verdes. Un cordial saludo.