jueves, 22 de marzo de 2012

Personal silencio.






Personal silencio.



La clepsidra de mi tejado


cuenta lentamente las gotas de vida

de este amanecer lluvioso.

Se oye el rumor de la lluvia

que cae, densa, salpicando

el cristal de la ventana de mi habitación.

Me asomo al borde del espejo

y me contemplo en el fondo

incorpóreo y silencioso,

te miro, te acercas al borde

y me miras a los ojos

con una mirada que me escruta,

aterradora,

queriendo penetrar en el interior de mi alma.

No tengo valor para cerrar mis ojos, tus ojos,

este es el instante de la sinceridad,

el final de la historia,

aquí ya no hay aplausos,

ni excusas, ni subterfugios,

sólo el silencio.

El otoño ha clamado su derecho a existir,

a manifestarse, 

dentro y fuera de mí.

Ya no hay pájaros que vuelen,

hay soledades,

una figura sin márgenes,

una barba de nieve

apenas suavizada por la luz,

una desvaída y lejana mirada,

un latido que se confunde

con el silencio del espejo.

22 comentarios:

Terly dijo...

Querido Fernando; me alegra verte de nuevo por tu blog, si bien el poema con que nos obsequias denota un fondo de muy marcado de tristeza, de nostalgia, pero eso sí, muy bien conseguido su propósito, el de emocionar y dejar tocado el corazón de quien te lea, ese ha sido mi caso.
Te felicito y te abrazo con todo el afecto de siempre.

Juanjo Almeda dijo...

Poeta amigo; es en la soledad cuando más miedo tenemos de vernos en el espejo y ver a lo que parece ser otra persona. En el fondo somos nosotros; y, en el fondo, lo sabemos.
Gracias por tu poesía. Un abrazo

Fernando dijo...

Gracias, amigo Terly. Este es un viejo poema con el que me dieron el primer accésit en el Premio de Poesía del Ateneo de Torrelodones el año 2009. Lo he publicado ahora porque lo han publicado también en el blog del Ateneo, que te recomiendo visites. Creo que será un éexito su nueva trayectoria. Nuestro amigo Rafael Mulero ha sido nombrado presidente y pienso que puede hacerlo muy bien. Blog: "ateneodetorrelodones.blogspot.com". Un saludo muy cordial.

Fernando dijo...

Hola Juanjo, amigo: ya ves, recordando viejos tiempos. ¿Todo bien? Un abrazo muy fuerte.

José A. Socorro - Noray dijo...

Como siempre, querido Fernando, vuelves a emocionarme con tu poesía. Este personal silencio de que hablas lo siento particularmente mío, porque yo, como tú, también "me asomo al borde del espejo / y me contemplo en el fondo / incorpóreo y silencioso", y a veces me da miedo porque, aún teniéndolo todo, me siento tan frágil en esta soledad en compañía que temo desaparecer en mi propio silencio. Benedetti lo explica en su poema Soledades con la maestría que le caracteriza:

“Después de la alegría viene la soledad
después de la plenitud viene la soledad
después del amor viene la soledad.”


El hombre, inexorablemente, está condenado a entenderse con su propia soledad en busca de su propio silencio. Sólo de este modo podrá encontrarse a sí mismo. -¿Qué vendrá después de la soledad?- se pregunta Benedetti y nos preguntamos nosotros mismos.

Es cierto que la soledad nos aísla del exterior, pero no es menos cierto que, a veces, nos da luz, nos alumbra el camino de la poesía y, al final, ese espejo en silencio termina por convertirse en un caleidoscopio lleno de vida.

También ese silencio, esa soledad, nos ayuda a reflexionar sobre aquello que escribió Heidegger: "El hombre es un ser para la muerte".

Acaso será la muerte:
sólo silencio...
soledad infinita.


Un fuerte abrazo.

Jorge Torres Daudet dijo...

El silencio en soledad nos dibuja el alma ante el espejo.
Una figura perfecta, Fernando.

Otro intento más, despues de enviarte el correo y...Oh! maravilla, va a funcionar, porque abajo veo el "publicar comentario" ausente durante un período largo de tiempo. (en mi blog me ocurre lo mismo; Alicia lo decía)

Fernando dijo...

Admirado Noray: lo tuyo no es sólo un comentario. Lo que has escrito es una lección de cátedra en cualquier universidad española. Tus citas, muy bien escogidas. Tu silencio personal, una explosión de ideas. Me encanta tener lectores de mis poemas como tú. Este comentario es como una inyección en vena de vitamina C. Un fuerte abrazo de tu admirador Fernando.

Francisca Quintana Vega dijo...

Soy de las que piensan que...cuando va llegando la edad de la jubilación de una vida de trabajo....llega el trabajo más duro, que es la búsqueda de uno mismo.
Nos pasamos la vida buscando cosas, tan atareados, que nos olvidamos, muchas veces de eso...de enfrentarnos al espejo, conocernos, aceptarnos...o rectificarnos.
Buen poema, como siempre.
Estoy avisando de que tengo a mi padre enfermo y no puedo atender el blog debidamente.
Mi cordial saludo.

Rayuela dijo...

los espejos están hechos para atravesarlos y encontrarnos.


tu poema me llenó de ternura, Fernando

abrazo*

Fernando dijo...

Querida Francisca: siento que tu padre esté enfermo. Estoy seguro de que le estás cuidando como únicamente sabéis hacer las mujeres. Hay momentos en la vida que debemos olvidarnos de nosotros mismos y dedicarnos a lo que más queremos. Un abrazo fuerte.

Fernando dijo...

Rayuela, amiga: ternura la que tú tienes. Siempre amable, atenta, cariñosa. De tus poros sólo sale amor. Un saludo cariñoso.

Marisa dijo...

Querido Fernando,trasnmite tanto
ese silencio que emociona.
Desde la soledad es el alma
la que piensa y nos dicta
sentires inmensos.
Como siempre tu poesía
es enorme.

Un gran abrazo

Fernando dijo...

Marisa, poeta, amiga: gracias por setir mi silencio. Desde él siempre pienso en personas como tú. Un fuerte abrazo.

Gustavo Figueroa V. dijo...

Noto mi querido amigo Fernando una tonalidad inmensa de nostalgia en tu bien tejido poema; es un poema en el que te desnudas hecho otoño y te enfrentas a la fuerza del destino...pero, aún, Fernando, el invierno está lejano y el otoño tiene una belleza que es difícil de igualar.
El silencio no siempre pesa en los hombros sino que nos permite encontrarnos con nosotros mismos para rejuvenecer y hacernos fuertes.
Recibe mi abrazo y respeto.

Fernando dijo...

Gustavo, admirado poeta y amigo: Tu comentario siempre me fortalece. Es verdad que el otoño ha entrado en mí, pero siempre encuentro amigos poetas que comparten conmigo esa desolación y renuevan mi esperanza. Muchas gracias, amigo Gustavo.

Francisca Quintana Vega dijo...

Espero que su libro esté teniendo mucho éxito. Saludos.

Francisca Quintana Vega dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Francisca Quintana Vega dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Isolda dijo...

Querido amigo Fernando. He estado fuera y me he perdido muchas cosas. Lo primero es darte el pésame por la muerte de tu hermano. Me enteré tarde y lo siento mucho.
En cuanto a ese poema maravilloso, no tengo palabras. La soledad del espejo es la medida de todas las cosas, del alma y del cuerpo. Qué fortuna poder mirarnos en él y leer versos como los tuyos.
Mis besos siempre, querido.

Fernando dijo...

Muy querida Isolda: gracias por tu cariñoso pésame. Mi hermano Francisco no tuvo mi suerte y falleció del mismo infarto del que yo me salvé. Así es la vida. Ha sido todo muy rápido y muy doloroso. Gracias y un fuerte abrazo.

Los tres guarrinos dijo...

Como es posible tanta belleza, tan profunda, tan nítida y precisa?
Me encanta.

Fernando dijo...

Los tres guarrinos: gracias por el comentario. Un saludo cordial.