domingo, 7 de junio de 2015

Soneto a una concha en la playa.



A una concha en la playa

El sol la claridad desencadena
y platea las crestas de las olas,
desde arriba, como un pintor, a solas,
con grande densidad y calma plena.

Tú permaneces quieta, tú morena,
valva abierta en rumor de caracolas,
débil es la blancura que acrisolas,
quemada por la luz sobre la arena.

Lo tuyo ha sido más que una aventura,
un crucero de océanos y mares,
con drásticas tormentas de novicias,

y despides tu flébil hermosura
aquí, cerca del mar y de tus lares,
entregada a la playa que acaricias.