sábado, 9 de junio de 2012

La palabra.




La palabra.
  

A veces el silencio deja pasar a la palabra,
cuando la luz del día se extingue
y estoy solo en mi mesa,
leyendo, meditando, escribiendo.

¿Por qué me dieron los dioses la palabra,
 qué sentido tiene utilizarla
si no es para comunicarme con los demás
y recibir de ellos la sustancia de la vida?

Abro los libros y viene la palabra,
siempre distinta, creativa,
y me envuelve su densidad,
me acaricia su cercanía,
cuando puede que su origen
venga de un tiempo muy lejano.

Escritores, científicos, poetas,
me otorgan su palabra, y yo,
mientras llega la noche,
la acepto, la asumo, y mi espíritu
renace ante su presencia.

Amo  la palabra y en ella me adentro
buscando símiles, significados
y creo firmemente que estoy recibiendo
desde la profundidad de los tiempos
o la cercanía de las cosas
la tarea de comunicar a los demás
esas ideas, esas intuiciones que recibo
a través del prodigio de la palabra poética. 



28 comentarios:

azpeitia dijo...

Si Fernando, esa metabolización que hacemos en nuestro interior de lo oído, leído y sentido sale después con fuerza al exterior, con la belleza, que tu eres capaz de dar en la palabra que escribes, llenas de una hermosa sensibilidad que solo la poesía es capaz de conseguir...¡Que bello lo que acabo de leer y que redondo!...Cuando acabo de leer tu poesía me encuentro con deseo de leer más y más...un fuerte abrazo de tu amigo azpeitia

Antorelo dijo...

Nosotros somos palabra. A medida que leo, tu palabra me envuelve y transmite armonía, belleza, transparencia...
Un abrazo, amigo

Isolda dijo...

Es así, tal como lo dices. La palabra te asalta en el ocaso del día y sabes cómo enhebrara con otras para construir hermosos poemas. Y sí el origen está en la profundidad de los tiempos, en las lecturas, en la soledad apreciada, en todo eso y en tu mano.
Besos, como siempre para tus versos.

Jesús Arroyo dijo...

Afortunadamente para nosotros, los dioses ¿los dioses? te dieron la palabra. LA TIENES, querido Fernando.
Abrazos cariñosos.

Anónimo dijo...

Es verdad, Fernando. Mientras leemos nos adentramos en la mente del autor y descubrimos sus pensamientos, sus sueños y proyectos. Es como si nos concediera una entrevista exclusiva, algo imposible en la realidad. Luego reflexionamos sobre lo leído y sentimos el deseo de transmitir nuestras sensaciones.Siempre es un placer leerte. Un abrazo
Juan Pan

No logro descifrar esas letras que me piden para enviar el comentario, por eso a veces paso de puntillas sin dejar constancia

José A. Socorro - Noray dijo...

Como de costumbre, querido Fernando, tu poema es más que un poema, es pura reflexión, esa que muchos nos hacemos y que por torpeza o falta de sensibilidad nunca sabemos explicar. Nos envolvemos de palabras para tratar de descifrar nuestra propia vida, pero casi nunca hallamos las más apropiadas.
La palabra es el cosmos frente al caos, es transformar el vacío, desnudar el silencio. La palabra es la creación propiamente dicha, esa creación que Platón precisa en su célebre obra El Banquete, como “la causa que convierte cualquier cosa que consideremos de no-ser a ser”. Lo mismo que apunta Heidegger al explicar la “poiesis” como “el “alumbramiento”, como “el florecer de la flor, el salir de una mariposa de su capullo, la caída de una cascada cuando la nieve comienza a derretirse”. Lo escribió Benedetti en su célebre poema La Palabra: “la palabra es tan libre que da pánico”. Ya lo explicó Neruda en Confieso que he vivido: “Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció… Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recientísimas… Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada…”
Creo que nadie ha explicado mejor la palabra que nuestro insigne poeta Blas de Otero en su poema “En el Principio”, donde lucha contra la muerte desde la propia soledad, desde la propia palabra humanizada.


Un fuerte abrazo

Fernando dijo...

Azpeitia, amigo, poeta: he tardado en responder porque hemos tenido a Peque (mi mujer) ingresada en el hospital esta noche por una clara insuficiencia respiratoria. La noche la hemos pasado en el hospital. Ahora está mejor, después de estar toda la noche con oxígeno y medicamentos y esperamos volver a casa enseguida. Tu comentarios, como siempre, muy generoso. Gracias por leer mis entradas. Un fuerte abrazo para vosotros dos, pareja de excelentes poetas y amigos.

Fernando dijo...

Antorelo: siempre me da mucha felicidad leer tu comentario, porque sé que lees mi poesía y la entiendes. Muchas gracias, querido amigo.

Fernando dijo...

Isolda: No podría seguir escribiendo sin tus comentarios. ¡Me alientas tanto con tu generosidad! Sé que eres una implacable lectora y sabes criticar con mucha clase. Un abrazo muy cariñoso.

Fernando dijo...

Jesús: te has pasado otra vez cuarenta pueblos. Los dioses están siempre pensando en otras cosas. Gracias por tu amistad de gran poeta. Un fuerte abrazo.

Fernando dijo...

Juan: me ha gustado mucho mtu comentario. Es muy importante que seamos capaces de transmitir nuestras emociones. Así incluso podemos hacer amigos como tú. Un fuerte abrazo

Fernando dijo...

Amigo José Antonio, admirado profesor: lo que más me gusta de tus comentarios es que me siento como un alumno preferido recibiendo esos consejos y citas tan formidables que me sueles enviar. Me encantaría inscribirme en un cursillo tuyo para intentar aprender algo de eso tan profundamente tuyo que me hace estremecer cada vez que te leo. Unas veces haikus, otras veces poemas de gran intensidad. Me encanta leer las entradas de tu blog. Soy un premio NORAy fidelísimo. Te aprecio mucho. Sigue en contacto con este poeta pueblerino. ¡Es necesario! Un fuerte abrazo.

Marcos Callau dijo...

Una palabra que no conoce fronteras. Un abrazo amigo Fernando.

Fernando dijo...

Marcos, amigo: cada día te vas pareciendo más a Frank Sinatra. ¿ Cantas tan bien como é?, Un saludo cordial.

Gustavo Figueroa V. dijo...

Fernando:

Qué lujo de poema nos presentas que es un homenaje a la palabra que te fue dada, don que aprovechas de manera esplendorosa; la palabra en ti es, pues, poesía, belleza, casi un lienzo pintado con la metáfora que realza o fortalece el fondo de un poema que nace desde tu inagotable capacidad de poeta.
¡Bellísimo poema mi estimado Fernando!
Un abrazo.

Marisa dijo...

Así es Fernando la palabra leída
nos acerca a la emoción con que fue escrita y tu sabes llegar a ella
y hacerla poesía.

Un abrazo muy grande.

Rayuela dijo...

la palabra poética, la única, la tan buscada, trabajada, medida.la palabra que te arrebata.

abrazos, maestro*

Francisca Quintana Vega dijo...

Lo que miramos...se convierte en nueva palabra, lo que oímos, lo que leemos...cualquier sensación, todo encuentro con el entorno...todo es nueva palabra.
Luego...sólo el poeta o escritor sabe plasmar ese sentir novedoso. Los poetas como usted. Mi cordial saludo.
Posdata:
Acabo de darme (o así lo he entendido) de que su esposa es la hija de Gerardo Diego. Eso he deducido por las fotos del blog y su reseña. Me parece genial que así sea.

Fernando dijo...

Gustavo, amigo, poeta, muchas gracias por tu comentario, que es muy generoso. La palabra es muy importante. Con ella podemos hacer cosas muy buenas y cosas muy malas. Por ello, es necesario que nuestra sensibilidad de poetas nos permita acercar a los demás con nuestra palabra a la esperanza y al amor. Un fuerte abrazo.

Fernando dijo...

Amiga Marisa: espero verte de nuevo en alguna reunión de poetas. Yo me encuentro bien y deseo firmemente volver a verte, junto a tantos amigos. Un saludo cariñoso.

Fernando dijo...

Rayuela: me asombra que digas tantas cosas hondas y preciosas con tan pocas palabras, Un fuerte abrazo.

Fernando dijo...

Francisca, amiga: gracias por tu comentario. Gerardo Diego fué mi padrino de boda, porque sustituyó a su hermano mayor Marcelino, fallecido meses antes de nuestra boda. Flora María Diego, mi mujer, es por consiguiente, sobrina de Gerardo Diego. Tuvimos con él una estrechísima relación naturalmente. Yo personalmente tuve enormes ocasiones de hablar con él y de escucharle contarme sus andanzas, venturas y desventuras. Fue mi gran maestro y nunca le olvidaré.Un fuerte abrazo.

Juanjo Almeda dijo...

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Si una boca enmudeciera,
o su aliento se callara,
un buen libro evocaría
lo que dice su palabra.
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Gracias por la tuya, Fernando.
Un abrazo

Fernando dijo...

Juanjo,Amigo, poeta: Mi palabra siempre estará a tus disposición. Tú sigue enviándome la tuya, poeta. Un abrazo.

Rafael Mulero Valenzuela dijo...

Querido amigo y poeta:
La única palabra que yo te puedo mandar para que bien la leas es la de mi amistad.
Un abrazo.

Fernando dijo...

Gracias, Rafael, querido amigo. Esa palabra tuta contribuye muchísimo a mi felicidad personal. Un fuerte abrazo.

Juan Risueño dijo...

Escribir, intentar transmitir nuestro pensamiento, o leer y lograr adentrarnos en el pensamiento de otro son placeres igual de sensitivos. Yo disfruto mucho a veces escribiendo, y también a veces leyendo. Sabemos cuando acertamos, y cuando otros aciertan, como tú, amigo Fernando, en éste bello poema.

Un abrazo

Fernando dijo...

Juan Risueño, amigo: gracias ñor tu comentario. Te leo constantemente y me gusta como escribes. Tienes una pluma muy buena, especialmente para el relato y el pensamiento puro. Me gustaría que profundizases más en la escritura de poemas. A mí me atrae mucho la poesía, en especial aquella poesía que defiende la libertad y la esperanza sin connotaciones políticas ni sociales. Hablo de poesía pura, transparenye, que llegue al corazón. Un fuerte abrazo.