martes, 26 de junio de 2012

A una mujer en la playa.


Mujer en la playa - Jorge del Nozal.





Es una muñequita de ojos azules y cabellos dorados,

una corza blanca que brinca sobre la nieve,

un hada que tiene una varita mágica.


Cuando me golpea con su varita
el ratón se convierte en caballo
y la calabaza en un coupé.

Es y no es, está y no está;
cuando suena el reloj, ding-dong, se desvanece
y sólo queda de ella
un aroma de rosas y alhelíes.

Sus pies son de charol y sus labios de terciopelo,
habla con los ojos y dice sí-no-sí-no,
y cuando se mueve suena un frú-frú
de faldas y enaguas.

Es una porcelana blanca con dibujos dorados,
una gaviota que sobrevuela el mar.
Cuando se convierte en ola marina
rompe el acantilado,
lo convierte en arena y lo mete en un reloj.

Cuando se acaba la arena se desvanece en un tris-tras,
quedando sólo de ella
un aroma de algas y profundidades marinas.

Es un hada mágica, de nácar transparente,
que se ha metido dentro de mi corazón
y me golpea con su varita mágica
acelerando sus latidos, tic-tac-tic-tac
las 24 horas de mi largo día. 


4 comentarios:

Rafael Mulero dijo...

Querido poeta: el ritmo de tu poesía me hacia mover los pies, los brazos y mi cuerpo entero se estremecía. Miraba a través de la ventana por si la viera pasar y atraparla para mi y decirle no detenga nunca mi tiempo.
Está llena de alegría, de ritmo y vitalidad.
Un abrazo

Fernando dijo...

Rfael, amigo, poeta: gracias por tu comentario. Espero que encuentres a una muñeca así en la playa de tu próximo veraneo. Un fuerte abrazo.

Antorelo dijo...

Esta hada mágica de nácar transparente, delicada, piel de charol, labios de terciopelo...Me encantaría encontrármela alguna vez en las arenas de cualquier playa.
Un abrazo

Fernando dijo...

Antorelo, amigo, la principal cuestión es ir a una playa. Lo demás viene por añadidura. Un fuerte abrazo.