jueves, 20 de mayo de 2010

Gaudeamus Igitur.



Gaudeamus igitur,
iuvenes dum sumus.
post iucundam iuventutem,
post molestam senectutem,
nos habebit humus.


Alegrémonos pues,
mientras seamos jóvenes.
Tras la divertida juventud,
tras la incómoda vejez,
nos recibirá la tierra.



LA TUNA.

El amor fue sin duda el detonante
de una explosión alegre programada
en el albor de la madrugada
por nuestra tuna joven y vibrante.


Panderetas, cabriolas y al instante
suben los clavelitos de la nada
hacia el balcón soñado de la amada
que espera la romanza de su amante.


Los balcones cerrados y desnudos,
abriéndose a fonseca, de colores,
saludan a las cintas y sombreros,


las capas, los calzones, los escudos,
y añaden esta fiesta a los albores.
¡Viva siempre la tuna, compañeros!



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20 comentarios:

Pluma Roja dijo...

Una belleza este poema don Fernando.

Es un gusto pasar por su espacio a leerlo.

Saludos cordiales,

Aída

El ave peregrina dijo...

La algarabía lleva más vitalidad en la juventud, pero es natural, la sangre hierve, en la vejez ya está más cansada…su recorrido es kilométrico…pero por ello no debe faltar esa alegría…aunque más pausada.
Bello soneto donde la tuna con sus acordes nos deleitan y nos eleva el contento.

Un placer leerte y un abrazo desde Galicia.

JUAN dijo...

Fernando,con tu bonito poema me has recordado los tiempos pasados en la Sierra de Cádiz en que venía a mi ventana, de madrugada, un grupo de chavales a cantarle serenatas a mi hermana.
Gracias por compartirlo. Un abrazo

Marisa dijo...

Qué tiempos aquellos,
de clavelitos, panderetas
y tuna.
Que sea una alegría el poder
recordarlo,aunque el tiempo
nos duela.

Una vez más, un gran soneto.

Feliz fin de semana.

Besos

Julio Fidel dijo...

¡Viva la tuna, compañero, y gocemos de nuestra eterna juventud!

Mientras tu cantas con tu voz afinada tu romanza yo tocaré la pandereta.

Un abrazo, Fernando.
Julio

Amando Carabias María dijo...

Ojalá que mientras la tierra nos espere, a pesar de la edad, tengamos en el corazón las cintas que antaño orlaron la capa de la estudiantina.

Ananda Nilayán dijo...

Fernando, qué verdad encabeza este soneto... volveremos a la Madre Tierra, es destino.

A mi la tuna no me va (me persiguen con los "clavelitos", ahí donde hay un tuno y aparezco, los atraigo como un imán, qué cosas), pero el soneto me parece magistral.

Un abrazo. Me quedo leyendo un ratito.

Carmela Rey dijo...

Otro hermoso soneto como todos los tuyos Fernando, pero este además edulcorado con colorido, sonido y nostalgia.
Un beso.
Carmela

Marcos Callau dijo...

Hermoso poema dedicado a toda una vida y a esa juventud eterna que nunca se olvida y vive siempre en los versos del poeta. En el comienzo me has recordado mis clases de Latin. Maravillosa lengua.

Terly dijo...

Me ha parecido escuchar los acordes del laúd, la españolísima guitarra, la alegre pandereta, y esas voces medio rotas por los tragos que precedieron a la canción.
Y arriba, ella, brillando más que la luna y convertida en una más de las estrellas de la noche.
¡Qué bonito soneto y qué bonitos recuerdos!
Un abrazo.

Dani Clemente dijo...

Curioso que de donde soy prácticamente no exista esta tradición, sin embargo tus palabras suelen tener el don de llevarnos a sensaciones que nunca hemos probado.
Paso demasiado poco por aquí.

Mercedes dijo...

Tu entrada y tu hermoso poema me he llevado a recordar mis tiempos en la universidad, cómo al empezar el curso la tuna irrumpía en las clases con su música y sus saltos... Qué tiempos.
Un abrazo.

Marisa dijo...

Me has recordado mis años de estudiante en Salamanca...Fonseca, la tuna, esas calles frías de piedra, ese "carpe diem" de una recién brotada juventud...
Tus sonetos son una maravilla, no me cansaré de decírtelo.
Enhorabuena.

Juanjo Almeda dijo...

Hola querido maestro, ¿fuiste uno de estos muchachos cantores, cantando a esas muchachas asomadas en los balcones desnudos? ¿ o eran ellas las que desnudaban sus miradas, cuando las cantaban?
No deja de sorprenderme la maestría en la consecución de tus sonetos, tanto su estructura somo su mensaje.
Un abrazo.

Salvador Pérez Alayón dijo...

Leer tu reflexión y recordar tal canto fue todo un instante.

No puedo hablar de tunas y panderetas porque no forma parte de mi experiencia, pero si el "Gaudeamus Igitur" que cantamos y ensayamos muchas veces en mi época de bachiller.

Momentos de sueños, ideales y lirismos que hoy siguen en pie en la esperanza de experimentar que la vida, ¡"sí"!, ¡realmente era bella y lo sigue siendo!, porque, si en aquel momento no lo experimentaba por mi distraída juventud, hoy si lo palpo en mis dilatadas vivencias que me testimonian que el gozo es eterno porque somos hijos de DIOS.

Un fuerte abrazo en XTO.JESÚS.

"dejabugoyoros" dijo...

Estimado poeta...Por que en verdad lo estimo, desde ahora mismo que acabo de arribar a este, su cuadernillo poético. Reconozco, no haber leido mas que tres o cuatro de sus sonetos exquisitos, y me falta tiempo para mi aplauso espontáneo y sincero (soy bastante visceral) Prometo volver por aquí de vez en cuando, para no molestar cuando atienda a sus musas enamoradas...Y ahora seguiré leyendo...Mi enhorabuena!

Pedro Jiménez dijo...

Este soneto es pura métrica, pura matemática, y como en toda matemática hay orden, armonía y belleza. Un saludo, Don Fernando.

FRANK RUFFINO dijo...

Poeta Fernando amigo:

Excelente soneto, con la impecable exactitud de un orfebre de la palabra. Desde el norte de Costa Rica, feliz domingo.

Abrazos fraternos en Amistad y Poesía verdaderas,

Frank.

JOSÉ TADEO TÁPANES ZERQUERA dijo...

Querido Fernando:
Muy lindo tu soneto. Tiene la alegría del canto de la tuna, y la profundidad de la mirada del filósofo. Un abrazo:
Tadeo

Noray dijo...

Hoy, desgraciadamente, querido Fernando, ya no es tiempo del Gaudeamus igitur. Atrás quedan los años gloriosos de la Universidad y del jolgorio festivo de la Tuna. Hoy la universidad se viste, cada vez en mayor medida, de tristeza.


Excelente el soneto, pero eso no es nuevo en un Maestro como tú.



Un fuerte abrazo.