miércoles, 5 de mayo de 2010

Soneto en La Toscana.


A Francesco, un labrador de Florencia.

Si construir un molde yo quisiera
con tu figura ascética y cercana
traería, de tu mano la Toscana,
de tu rostro la luz que amaneciera,

porque Francesco, tú eres la vidriera
en una catedral de tramontana,
un monje que no viste de sotana,
un cenobita de existencia austera.

Tú no calzas sandalias, sólo albarcas,
escondes tus dos manos por prudencia
y no se aprecia un nimbo en tu cabeza

porque no manifiestas lo que abarcas,
de tu vida interior toda la esencia,
y del alma la luz de tu entereza.


10 comentarios:

El ave peregrina dijo...

Si su alma es luz y entereza lo tiene todo Francesco.
Bello soneto Fernando.

Un abrazo agarimoso.

Pluma Roja dijo...

Precioso poema digno de un gran poeta. Saludos cordiales,

Aída

Amando Carabias María dijo...

Es precioso, amigo. Casi mágico.

Lunska Nicori dijo...

Uy, este Francesco, si conociera este homenaje tan valioso que le haces...
Sensible hasta la médula recorres los sonetos como si bailaras.
Magnífico corazón de poeta, magnífico hombre, magnífico amigo...
Un abrazo bien grande.

Marisa dijo...

Impecable soneto
que fotografía
a Francesco y
a los campos de
Toscana.
Todo ternura y
buen hacer.

Un gran abrazo

Juanjo Almeda dijo...

Soy más consciente de lo complicado que es ajustar la rima tan exactamente, sobre todo en los sonetos, es una de las cosas que te hace grande, querido Fernando.
Un abrazo

Marcos Callau dijo...

Un homenaje precioso para un hombre que trabaja con esas manos que oculta. Es emocionante el verso que lo compara con una "vidriera de una catedral de tramontana". Pero lo más emocionante es el verso que clausura el soneto. Enhorabuena. Ya me gustaría tener tanto mundo como tú...

Mercedes dijo...

Hermoso poema a este labrador, no te imagina cómo me he identificado con tus palabras. No me cabe duda de que Francesco es como tú lo cuentas.
Un abrazo.

Noray dijo...

Este es uno de tus sonetos que más me gustan. Recuerdo haberlo leído alguna vez.


porque Francesco, tú eres la vidriera
en una catedral de tramontana


Estos dos versos en los que reflejas la profunda humanidad y espiritualidad de Francesco, aparte de la calidad literaria, son de una belleza sin par.


¡Cuánto tengo que aprender!




Un fuerte abrazo

Estela dijo...

FERNANDO :
Me parece sentir a mi padre cuando hablaba de mi abuelo ,"tu no calzas sandalias solo albarcas,escondes las manos con prudencia"
Las rùsticas manos del plantador de sarmientos y recolector de olivas ,dueño de esas tierras mezquinas,màs piedras que tierra ,para luego cosechar cantando y subir las sierras y agradecer a Dios con alegrìa.
ME CONMUEVEN HSTA EL LLANTO TUS POESÌAS .
CARO AMICO .
Baci...............estela