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domingo, 15 de febrero de 2009

Nuestro perro Boy.

Plegaria de un perro.

Dame un pan, y yo te daré amo mío, toda mi lealtad. Si sabes del dolor de la vida y tu corazón sangra silencioso, yo me acercare humildemente a ti, y como no sé hablar, moveré mi cola y lameré tus manos extendidas al desaliento. Vive seguro de tu heredad, de tu casa, de tu rancho lejano de la montaña, porque han de matarme primero antes de permitir que nadie coja lo tuyo. Si otro amo como tú, quisiera llevarme consigo, no le obedeceré y si me violenta, huiré de su lado y te buscare a través del mundo. Llévame contigo, de caza, a la mina, a la montaña, a tu trabajo o a la guerra y pondré mis fuerzas, mi astucia, mi valor y mi vida, para servirte hasta el fin. Cuando velo tu sueño en las noches calladas y con mi oído en tierra advierto algo extraño, aúllo largamente para prevenirte el mal. No me abandones jamás. Que si la vida te falta, iré a morir a tus pies. Si me castigas, lameré tus manos. Si me hieres, aullaré largamente del dolor antes de atacarte, porque eres para mi más que un rey. Y si mañana mueres tú en el desierto o en la guerra, lloraré a tu lado hasta morir también.





Plegaria anónima.





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Os bonecos de Estremoz.


Siempre he tenido una gran debilidad por los muñecos y figuritas modelados en arcilla que representan imágenes rústicas e inocentes. En todos mis viajes acostumbro a comprar algún modelo interesante original o representativo del lugar. En uno de mis viajes a Portugal, subimos mi mujer y yo al pueblo de Estremoz. Me habían hablado muy bien de sus "bonecos". Nos adentramos en el pueblo y, después de subir por numerosas y estrechas calles hasta casi la cima del pueblo, situado en lo alto de una colina, descubrimos en una casita a un verdadero fabricante de esos maravillosos bonecos. Todavía conservo varios de ellos. El que adjunto a este apunte, es idéntico al que regalé a la vuelta de ese viaje a mi gran amigo Carlos Postigo, propietario de una fábrica segoviana especialista en preparar los famosos chorizos de Cantimpalos. Carlos era un hombre admirable, muy buena persona y de una gran inteligencia. Agradeció mucho mi regalo y lo puso en la chimenea de su despacho, en la modernísima fábrica que construyó en Segovia. Nunca olvidaré los bunos ratos que pasé con Carlos y su mujer en Segovia, especialmente el cochinillo que degustamos juntos los dos matrimonios en el retaurante de Cándido, que nos obsequió con cochinillo "especial", distinto a los que preparaba para los numerosos turistas que abarrotaban el restaurante.Por cierto, la receta siguiente manifiesta la poética del tostón asado:


COCHINILLO ASADO

Eliges un cochinillo
gordo,tiernecito y sano,
de unos veinticinco días,
y cuatro kilos escasos,
porque si es mayor resulta
grasiento,estopudo y basto.
Se pela bien peladito,
se abre de cabeza a rabo
y en tosca y negra cazuela
de tiñosirello barro
se pone a temperaturas
de ochenta a noventa grados
y en poco más de hora y media
está para devorarlo.

Marolo Perotas




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sábado, 14 de febrero de 2009

Encuentro con Rafael Alberti.


Me refiero a un encuentro porque así fué; un encuentro inesperado, impensable y muy interesante. Rafael Alberti fué uno de mis poetas favoritos en mis tiempos de estudiante en la universidad. Leí casi todas sus obras, incluyendo alguna de las prohibidas por entonces. Seguí su vida y hubo un momento, después de su vuelta, en que pensé hacer lo posible por encontrarme con él, pero no tuve que buscar la oportunidad. Un día , bajando por la acera de la calle Princesa en dirección a la Plaza de España, casi tropiezo con él. Llevaba una bolsa de plástico blanca, con alimentos recién comprados. Rafael, le dije, ¿ Adónde vas ?. ¿ Te conozco? me preguntó. No- contesté- pero yo sí te conozco a ti desde la universidad y le recité:

Sobre tu nave —un plinto verde de algas marinas,
de moluscos, de conchas, de esmeralda estelar,
capitán de los vientos y de las golondrinas,
fuiste condecorado por un golpe de mar.

Le hizo mucha gracia mi presentación y estuvimos charlando un buen rato en la misma acera. Estuvo muy simpático y hablamos con mucha naturalidad de todo. Aproveché el momento para decirle que Gerardo Diego había sido el padrino de mi boda y me habló muy bien de él. Realmente me quedé sorprendido por su simpatía y le encontré joven y animoso. Nunca olvidaré este inesperado encuentro.


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Bodas de oro de Gerardo Diego.

Al cumplirse las bodas de oro de Gerardo y Germaine, fuimos invitados mi mujer y yo a una celebración en la casa que tiene su hija Elena entre Majadahonda y Pozuelo de Alarcón. Gerardo estuvo casi todo el tiempo sin hablar. Ya no era tan joven como el elegante académico que actuó como padrino en nuestra boda. Estaba silencioso,muy cansado,hundido en el sofá, pero atendía las charlas de los invitados mientras bebía a sorbitos su café con leche. En una pausa, me miró y, señalándome con el dedo, me dijo : "Tienes la figura de un torero antiguo". Si lo dijo pensando en algún torero famoso, creo que dicho torero tendría que ser El Gallo, porque tanto él como yo, andábamos escasos de pelo. Pensando en ello, cito a continuación un trozo de su poesía"Las largas de Rafael " El Gallo" , de su libro " La suerte o la muerte ":



Y otras largas, Rafael,

siempre a punto de capote

a hilvanar bien el derrote

contra el pliegue timonel.

Tu fina estampa de sal

-miraste atrás de reojo

por si el toro te seguía-

se cimbrea

con la larga natural

o con la larga cambiada.
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miércoles, 11 de febrero de 2009

Duque de Alba.



Este mensaje y firma de Jesús Aguirre, Duque de Alba, no está dirigido a mí, sino a José García Nieto que por aquel entonces había sido nombrado miembro de la Academia de la Lengua Española ( 1982 ). Pero si bien no dispongo de una firma como ésta, si tengo un vivo recuerdo personal de nuestra común relación. Todo empezó cuando, viviendo en París, yo buscaba la oportunidad de lograr contactos en la vida musical a mis hijos, que habían terminado la carrera de música y piano en el Conservatorio de Madrid. Fué una tarea muy complicada, pues una vez contactado el consejero cultural de la embajada en Francia por mi mujer, este señor la envió a hablar con el portero del edificio, que "estaba muy enterado del ambiente musical". Este episodio nos enfadó muchísimo. Un día, tomando un café en el Café de la Paix, mi mujer me dijo: Mira, el Duque de Alba está en el quiosco comprando un periódico. Salí veloz a su encuentro y le pregunté si era Jesús Aguirre, Duque de Alba. Me dijo que sí y estuvo muy cariñoso conmigo después de contarle mi objetivo. Acababan de nombrarle Director General de Música en Madrid y me ofreció que fuera a visitarle en uno de mis viajes a España y que le visitara diciendo que yo era su amigo de París. Así lo hice y un día me presenté en el Ministerio, que entonces estaba en el Paseo de la Castellana. Subí a su despacho y pregunté por él de tal manera a unas secretarias que estaban delante de su puerta. Le avisaron por teléfono y, al poco rato, se abre la puerta de su despacho y aparece Jesús Aguirre en camisa con tirantes y,levantando los brazos me recibió diciendo "pasa,pasa,querido amigo". Las secretarias observé que se rieron muchísimo. Jesús Aguirre me facilitó unos contactos con Barenboin y otros personajes del ambiente musical.La secretarias me deben todavía una explicación de sus risas, aunque me temo que se trataba de lo que yo ya intuía.


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Soneto a Marisa.















Un cuadro me pidió pintar Marisa,
en mi vida me he visto en tal aprieto
pues mi pintura puede ser objeto
de burla, mofa, discusión y risa.

Como tengo que darme mucha prisa
pues me motiva responder al reto
tomo el pincel y la pintura espeto
audazmente sobre una tabla lisa.

Raspo, restriego, froto, recomienzo
y, ¡ oh milagro ¡ nacen sobre el lienzo
un carro con dos bueyes más tres hombres

y, entre verdes praderas, tu montaña.
Es tu cuadro, Marisa, no te asombres,
aquí lo tienes, es cuestión de maña.

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Este soneto lo escribí para reirme un poco de la mala calidad del cuadro que pinté para mis amigos Paco y Marisa González, de Santander. El cuadro, naturalmente, era una paisaje verde con una carro, dos bueyes y tres hombres que recogían la hierba segada. El verde no se parecía en nada al verde montañés y lo demás era también muy mediocre. Aunque el cuadro me lo aceptaron con sonrisas, creo que ahora estará, si aún vive, en algún desván olvidado. El soneto lo celebramos pasando un día en su casa de Potes, picando queso montañés, aliviado por unas copas de orujo que nuestro amigo Paco había elaborado en un viejo y tradicional alambique.


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miércoles, 4 de febrero de 2009

Campo de tiro.

Por los años sesenta del siglo pasado tuve la experiencia juvenil de acudir a las pistas de tiro para disparar una pistola del nueve largo,poderosa y pesada.Posted by PicasaNo se me dió mal e incluso pensé dedicar tiempo a este deporte,pero los gastos eran largos y mi tiempo libre muy corto. No obstante aquí dejo un recuerdo del tirador que no fuí.


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domingo, 25 de enero de 2009

La limosna.


La limosna es el barbitúrico de la conciencia.

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