lunes, 22 de marzo de 2010

XI.- Mi primer paseo por las calles.


Antes miraba hacia dentro. Ahora, de frente, hacia fuera.( Blas de Otero )


Paseo por calles deshechas,
junto a casas muertas donde
se refugian los vivos,
hay niños que leen
en los ojos de sus madres,
hoy mortecinas brasas,
antes fulgentes, rojas,
llameantes esperanzas,
y me esfuerzo en comprender
y no me atrevo a preguntar.

Ya no hay tiernas flores en mi alma, ¿qué dios me ha cambiado la hora,
cómo he podido descender del paraíso con un vértigo tan veloz y doloroso?

Ya no tengo madrugadas,
sólo anocheceres
y las calles me alumbran
de lunas y luceros
en su frialdad nocturna,
creando sombras que parecen gigantes
donde antes había una vida pequeña
pero de intensa fuerza y color.

¿Cómo recuperar el paraíso para encontrar la palabra que aquí residió
mientras mi niñez adormecida aprendía balbuceante las raíces de mi idioma?


Me niego a pasar el umbral del ensueño
y refugiarme en el olvido,
repaso la memoria de los días
y necesito adentrarme en esta realidad
que considero toda mía
y renuncio a salvar la memoria
sin estudiar las voces, los gestos,
los cantares y los romances de mi pueblo.


Ahora paseo las calles con esfuerzo,
repentinamente cansado,
respirando un olor que duele,
dolor y olor entreverados,
de angustia y tristeza inmensurable,
no sé si estoy lejos o cerca
de mis dos amados universos
por el amor y el odio derrotados.

¡Las ramas de los árboles lloran lágrimas porque no tienen pájaros,
son, quizás, heridas sin curar que gotean resinas sin dueño!

7 comentarios:

Mercedes dijo...

Estoy sobrecogida. Nos has traído una mirada desgarradoda de la destrucción. He sentido la desolación del que se pregunta ¿porqué y dónde está todo lo que vivía ayer en mis calles y en la gentes de mis calles?
Aunque me has hecho sufrir, me has hecho también sentir.
Un abrazo.

Jesús Arroyo dijo...

Cuanto han ido cambiando las calles, ¿verdad?
Un abrazo, Fernando.

marisa dijo...

Querido fernando...Ante el dolor de un niño sólo queda el silencio sobrecogedor.
Un fuerte abrazo

Marisa dijo...

Repasando los paseos,
en la memoria del pasado.

Un poema
enternecedor,
bello
y triste.

Un abrazo

Conchi dijo...

Aquel niño, sigue ahí dentro, contemplando el imparable paso del tiempo, todo cambia, todo, menos nuestro sentir
Un abrazo

Rayuela dijo...

repaseo por tus calles,y, aunque hablen de destrucción, de fin de la inocencia, es de tu voz de donde nace el paraíso


un beso*

Juanjo D. dijo...

Hola ínclito Fernando.
Magnífica, detallada, profunda y triste descripción, de algo que aún tienes incrustado en la laringe de la niñez.
Un saludo.