miércoles, 15 de octubre de 2014


Liberación





De todo lo que cubre mi sustancia
aquello que me estorba, que me apena,
los discursos mediocres de mi escena,
la inútil falsedad de mi importancia,

el orgullo, la ira, la ignorancia,
las verdades a medias, las cadenas,
la insuficiente sangre de mis venas,
la falta de medida en la distancia,

vendrán pronto los dioses a librarme,
sin más defensa que mi propia esencia,
dejándome desnudo en mi gobierno,

porque no habrá razón que me rearme,
ni deuda que reclame mi presencia,
ni excusa que me libre de lo eterno.


8 comentarios:

Rafael Humberto Lizarazo dijo...

Hola, Fernando:

Tu excelente soneto es en su contenido una verdad universal: lo eterno es la única y verdadera liberación.

Gracias por visitar mi blog.

Un abrazo.

Fernando dijo...

Querido amigo Rafael Humberto lizarazo: el soneto es para mí el mejor modo de expresar mi pensamiento.¡He leído tantos sonetos de nuestros más notables poetas! Es un rewumen de pensamiento crítico y maravilloso. Un fuerte abrazo.

Juanjo Almeda dijo...

Gran soneto, Fernando, me gusta mucho. Un abrazo

Fernando dijo...

Juanjo: después de publicarlo me dieron tentaciones de retirarlo, porque no es de los que más me gustan. Ya publicaré algún otro que merezca la pena. Gracias siempre por tu atención. Un fuerte abrazo.

Gustavo Figueroa Velásquez dijo...

Apreciado Fernando:

Al margen de como te nos muestras, diría yo en el esplendor de la relatividad humana, en este brillante soneto, me ha maravillado ese manejo tan consciente y bien cincelado de la métrica del poema. Esos catorce versos endecasílabos forman toda una escultura de la palabra moldeada sabiamente por un maestro como tú, querido amigo.
¡Un soneto bellísimo!
Un abrazo Fernando.

Fernando dijo...


Gustavo, amigo y pooeta: gracias por tu generosidad. Un fuerte abrazo.

Verónica Calvo dijo...

Simplemente enorme.

Eres un Poeta Grande.
Tu obra merece un lugar destacado en el Panteón de los Ilustres.

Abrazos

Fernando dijo...

Ja,ja,ja: no quisiera, por el momento, estar en el panteón, aunque fuera de los ilustres. Un saludo cordial Veróniza.