lunes, 11 de octubre de 2010

El gran silencio.

Abadía cartuja de Grande Chartreuse - Alpes franceses.



El gran silencio.


Pasó antes del Señor un viento huracanado,
que agrietaba los montes y rompía los peñascos:
en el viento no estaba el Señor.

Vino después un terremoto,
y en el terremoto no estaba el Señor.

Después vino un fuego
y en el fuego no estaba el Señor.

Después se escuchó la voz de una brisa tenue.
Elías, al oírlo, se cubrió el rostro con el manto
y salió a la entrada de la gruta” (1 Re 19,11-13).

Yo he tenido la libertad para escoger el silencio,
mi gran silencio interior,
y recibir una brisa tenue desde arriba,
donde los aires se crean y recrean,
se diluyen y disuelven.

Esa brisa ha irrumpido en mi interior,
donde habita mi pensamiento
y ha entrado en mi profunda humanidad,
barriendo mis rincones más escondidos
deshaciendo convicciones estériles,
principios antiguos, ideas novísimas,
que han confundido mi alma hasta ahora,
y me inducen a pedir misericordia,
porque mi alma no es de alcorza, ni su interior es dulce,
sino un torbellino de dudas sin solución.

El otoño se acerca inexorable,
ya lo noto en mi piel,
y las tardes son más cortas,
los amaneceres más difusos,
los pensamientos más profundos,
mi silencio interior me duele
y me induce otra vez a pedir misericordia.

¿Por qué la luz es tenue y está tan alejada?

Un irresistible deseo me empuja hacia ella,
y si los dioses tuviesen conciencia
de lo que soy y de mi sustancia,
la luz me llevaría a una solución definitiva,
pero seguiré viendo la luz, que sigue tenue,
cada vez más oscilante y lejana,
manteniendo hacia mí su gran silencio.

Y yo seguiré buscando
entre las hojas secas del otoño
y las nieves del invierno, en mi soliloquio,
algún camino que me conduzca
a la cercanía de la luz.

Es ahora cuando refuerzo mis vínculos
con la sustancia de mi evolución eterna,
los sentimientos ancestrales,
las bellísimas imágenes maternales
historia viva de mis antepasados,
los alternativos ruidos y silencios
de seres como yo, que me antecedieron
y me encuentro cada vez más alejado
de la cruel indiferencia de los dioses.


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42 comentarios:

Pluma Roja dijo...

Un saludo al poeta, preciosa entrada, me encantó.

Saludos cordiales.

Hasta pronto.

carmen jiménez dijo...

Es en esa luz tenue que parpadea donde seguramente se encuentran los dioses. En ese parpadeo incesante donde el silencio, las dudas y la necesidad de respuestas nos esperan para ser respondidas. Es en esa luz de tus versos donde habitan los dioses. No dejes de mirarla y seguro una brisa fresca se llevará todas esas convicciones estériles que impiden nuestro avance.
Me gustó muchísimo tanto la elección de tu prólogo como tu poema mismo.
Chapó compañero.

Fernando dijo...

Gracias, Pluma Roja, más que un poema, es una meditación. Un abrazo

Fernando dijo...

Carmen, amiga y poeta. Cuando ves cosas como la que ví en la película "El gran silencio", te entra de nuevo la incertidumbre, el desasosiego, el desequilibrio espiritual. Así es la vida y así he intentando reflejarlo en mi poema. Un abrazo.

Emilio Porta dijo...

Extraordinario poema, Fernando. Tan en armonía con el tema que nos ocupa, que ha supuesto hoy, para mí, un avance hacia el encuentro de la paz buscada. Todo el conjunto...la foto, el título, la cita...pero, sobre todo, tus palabras, son, exactamente, lo que necesitaba en esta parada y mirada para llegar al fondo de las cosas, ese fondo que en ocasiones se nos escapa entre la brisa de la cotidianidad, entre la prisa del deber y del hacer.
Un fuerte abrazo...y gracias por haber escrito esta maravilla.

Fernando dijo...

Gracias por tu comentario, Emilio, amigo y poeta. Gracias porque viniendo de ti vale mucho. La realidad es que vivimos un gran silencio y nada ni nadie nos resuelve la duda. Habrá que esperar al final para que este gran silencio se rompa. Un fuerte abrazo.

Mercedes Pinto dijo...

Te entiendo, amigo poeta, yo también busco incansable; ninguna receta de las que me ofrecieron me sirvió.
Un abrazo.

Elvira Daudet dijo...

Mi querido Fernando:

Comparto tu desasosiego, tan magistralmente expresado. Mientras avanza, inexorable,el otoño hacía el frío invernal, es difícil encontrar la paz espiritual porque todo es incertidumbre. Y llamamos inútilmente a los dioses, a sabiendas de que no existen.
Un fuerte abrazo, amigo. Elvira

RAFAEL LIZARAZO dijo...

Hola, Fermando:

Hermosa meditación.

En el silencio de nuestro atribulado ser interior, tal vez se halle oculta la respuesta a tantas dudas.

Abrazos.

Amadeus dijo...

Amigo Fernando, es este un gran poema; dejemos los dioses que, si existen, de poco nos sirven.
Un abrazo.

Noray dijo...

Como tan doctamente escribió el insigne Antonio Machado en su Retrato:
"Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con este buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía"
.

Como en el film El gran silencio de Philip Gröning, la verdadera poesía es la que se disuelve desde la sencillez en el silencio y en el tiempo para trascender al estado más puro de la belleza.

Yo prefiero simplemente guardar silencio al leerte y disfrutar de tu exquisita poesía porque tú, como Salomón, eres grande entre los grandes.


UN fuerte abrazo

Fernando dijo...

Mercedes, amiga, sigamos buscando. Nunca se sabe. Un saludo cordial.

Fernando dijo...

Estimadísima Elvira,sí, nuestra vida es incertidumbre. Algunos lo han resuelto con facilidad, sometiéndose a principios por otros elaborados. Yo es que soy muy rebelde y así no me pueden ser fáciles las cosas. Me ha pasado en el trabajo, en la sociedad, en la religión y también en la poesía. ¡Qué le vamos a hacer! Un abrazo ab imo pectore.

Fernando dijo...

Rafael, amigo, busquemos entonces en el silencio. Tal vez allí encontremos respuestas. Gracias y un abrazo.

Fernando dijo...

Amadeus, amigo y poeta.Vivimos en la incertidumbre, pero para salvar la situación, acudamos a la poesía. En ella encontraremos muchas respuestas vitales. Un abrazo.

Fernando dijo...

Admirado amigo Noray; silencio, poesía, belleza, quizás éstas son las claves que necesitamos. Creo también que alguno de los cartujos de ese monasterio quizás pueda darnos la respuesta. Un fuerte abrazo,pota.

Mari Carmen Azcona dijo...

He abandonado la comunidad que habita en Orzeán, para llegar hasta esta estancia inundada por la luz del otoño. Luz que invita a la reflexión, al recogimiento, al silencio...a este magnífico gran silencio donde intentamos encontrar nuestro “yo” interior alejados, como bien dices “de la cruel indiferencia de los dioses”

Magnífica entrada y preciosa reflexión.

Saludos y un abrazo.

Fernando dijo...

Gracias por venir desde un sitio tan lejano, Maricarmen, y gracias por apuntarte como lectora de este viejo poeta, que ha meditado mucho y ha precisado nada. Quizás, como siempre digo, la solución está muy cerca de nosotros,los poetas. La solución puede ser quizás la poesía. Un saludo cordial.

Juanjo Almeda dijo...

Fernando, amigo poeta: difuso no es este poema meditativo. Tienes claro lo que piensas, dentro de esa magna incertidumbre y lo expresas con magnitud de palabra.
Tengo la misma incertidumbre como muchos, supongo; y yo tengo una frase que la expresaría así:
"Si es cierto que hay un dios, puedo saber que existe. Si no lo hay, no lo sé."
Un abrazo, maestro.

Fernando dijo...

Juanjo, amigo y poeta, gracias por tu inteligente comentario. Pendiente etoy de libros y ángeles. Un abrazo.

tinta negra dijo...

A veces el silencion encierra las respustas ...lastimosamente
nadie nos enseño a buscarlas!°

pero ahi estan!°

Saludos!°

Fernando dijo...

Tenemos que ser nosotros, tinta negra, los que nos esforcemos por buscar la verdad. Lo importante es nuestro esfuerzo, no el resultado. Un abrazo cordial.

Paco Alonso dijo...

Muy bello...
propio de un ser que no pasa desapercibido, de un ser que en el silencio encuentra las respuestas.

Un cálido y silencioso abrazo.

Jorge Encinas Martínez dijo...

Es grande el poema y es grande el alma que hay detrás. Grande, sensible, tremendamente humana y, a la vez, trascendente.
Amigo Fernando: es un verdadero lujo poder leerte. Un abrazo

Fernando dijo...

Muchas gracias por tu comentario, amigo y escritor Jorge Encinas. Me alegro conocerte porque así podré seguir lo que escribes y disfrutar de tus trascendentes pensamientos. Un abrazo cordial.

Fernando dijo...

Gracias, amigo Paco Alonso. En el silencio se puede encontrar todo lo sublime. Un fuerte abrazo.

Marisa dijo...

Cuando el otoño toca la piel
nos hace meditar el silencio
de la hoja caída,
es el volver los ojos a la verdadera esencia de la vida.

Tus palabras encierran meditación y belleza.

Un abrazo muy grande

Fernando dijo...

Gracias, Marisa, amiga: Espero verte en la próxima reunión de poetas, para meditar y olvidarnos del silencio. Un cordial abrazo.

Marcos Callau dijo...

Un poema con mucha profundidad, parece nacido del alma. Las palabras y el tema que te han inspirado han sido muy bien interiorizado, convertido y trasladado a tus versos. Un fuerte abrazo amigo Fernando.

Fernando dijo...

Otro abrazo para ti, amigo Marcos. De vez en cuando conviene entrar en nuestro interior y meditar en silencio. Gracias por leer mi poema.

LA CAJA DE ANBAIRO dijo...

!Uffff¡
Profundo, muy profundo y al menos yo, necesito leerlo y releerlo para poder comentar, por que para mi no es fácil, pero lo voy a intentar desde mi sentimiento profundo, como si fuera mio.
Amigo Fernando, todos tenemos ese momento en el que necesitamos ese silencio interior con el que nos comunicamos, tratando de sacar los cachivaches que escondemos en nuestros rincones (convicciones, ideas, principios morales, etc.)
Lo valiente, lo excepcional, es reconocer que algunas veces, nos equivocamos y no por reconocerlo vamos a dejar de ser lo que somos;
-Todo lo contrario-
La madurez y el tiempo no llega por casualidad. Estamos a las puertas y aunque dices que la luz está alejada, no lo creas, lo que pasa es que posiblemente tengamos los ojos entornados, pero si los abres, verás que la luz brilla cada vez más, solo tienes que seguirla con la mirada y desearla.
Si tienes que pedir misericordia, pídela, pues con ello harás que el interior de tu alma sea dulce.
Solo con tu deseo de querer ser, eres. Descubrirás lo que descubrió Elias, pero no cubras tu rostro ni tapes tu oído. Debemos estar alerta porque dice la escritura: "Vendré como ladrón en la noche"

Recibe mi abrazopoeta amigo

Fernando dijo...

Gracias por tu magnífico comentario, Caja de Anbairo. Creo que tienes una fe profunda y eso te honra, no sólo por tenerla, sino por decirlo. Me parece que tu honradez es evidente y te felicito. Meditaré, claro es, sobre lo que dices. Un fuerte abrazo y nuevamente gracias.

Mª Teresa Sánchez Martín dijo...

Maravillosa la cita elegida, profundos y hermosos versos. La Luz te reconoce porque buscas la Luz.
Hallaremos, en la Luz, las respuestas.

Saludos

Fernando dijo...

Gracias por tu comentario, María Teresa. Confío en que la luz me reconozca, porque la busco, pero por el momento la veo muy lejana y muy débil. Un saludo con afecto.

Jesús Arroyo dijo...

La foto, querido Fernando, me pone los pelillos de punta.

FRANK RUFFINO dijo...

Estimado Poeta Fernando amigo:

Qué bien también haya acudido, no sé si por fuerza de gravedad o bien porque la amistad es la mayor atracción del Universo, pero aquí me tienes, junto al abrevadero de tus palabras escritas enmudecido de emoción por la sencillez y a la vez extraordinaria profundidad que logras en este texto, que es tu espíritu hablándonos. Sí amigo: el poema mismo nos comprueba que estás en la luz y armonía, y si tales cosas nos das creyéndote en duda y oscuridad, jolines, qué podrás entregarnos cuando te sientas iluminado por la Energía!

Abrazos fraternos en Amistad y Poesía verdaderas,

Frank.

Fernando dijo...

Estimado poeta y amigo Frank Ruffino: gracias por tu comentario, sobre todo viniendo de un poeta de tu elevadísimo nivel. El problema sustancial para mí sigue siendo el gran silencio. Si hay ruido, existe la vida, si sólo hay silencio, existe la duda. Unfuerte abrazo.

Fernando dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jorge Torres Daudet dijo...

Las incertidumbres están presentes siempre en los que creen y piensan.
Y, después del invierno está la primavera.
Un abrazo muy fuerte, Fernando.

Fernando dijo...

Un fuerte abrazo, Jorge.

Victoriana Díaz dijo...

Amigo Fernando comparto contigo tus pesares, tus dudas. Esa incertidumbre que sin duda se acentúa en estos días otoñales.
Como humanos meditamos y a veces necesitamos saber el porque de las cosas pero siempre nos quedan sin resolver aquellas que más nos interesan.
Animo y que el sosiego anide en tu vida.
Un abrazo

Fernando dijo...

Gracias por tu comentario, amiga Juliana, y por los ánimos que me envías, como la buena amiga que eres. Un saludo afectuoso.