miércoles, 27 de febrero de 2013

La danza del fuego.



Un vapor plomizo se recuesta
sobre las emergentes brasas,
tapando los rescoldos
rojos y grises, grises y rojos
que exhalan su grito de muerte
incandescente
sobre el suelo.

No existe la piedad
ante la belleza incorpórea de las llamas
y la combustión se recrece,
regenerándolas,
produciéndose un vaivén,
una danza viva y trepidante
que se escapa por líneas infinitas
intentando atravesar la incipiente neblina blanca,
entrecruzándose las llamas
en su esfuerzo de ofrecer
su holocausto final.

Mueren el pino y el cerezo entre estertores,
crepita su savia de vida,
muriendo carbonizados,
negros y rojos, rojos y negros,
exhalando su última llama hacia la neblina,
ahora blanca y dorada, dorada y blanca.

El humo intenta hacerse con el mando,
tejiendo tirabuzones grises
que se retuercen en espirales,
danzando sobre la hoguera
de la muerte de sarmientos,
abortando el nacimiento de hojas y racimos,
tratando de ahogar las llamas
que se retuercen aún vivas
en un aquelarre
de humo, chispas y rescoldos.
La vida y la muerte
se fusionan en una danza
de volutas de humo,
llamaradas de vida corta,
chispazos y llamas
que lamen  los rescoldos crepitantes,
produciéndose esa danza del fuego,
volátil, anárquica,
al mismo tiempo peligrosa y serena,
donde se funde el movimiento
de los ígneos danzantes.


8 comentarios:

Marcos Callau dijo...

Es admirable todo lo que puede dar de sí una hoguera, descrita en el papel por tus manos. Todavía es un enigma la razón por la cuál nos quedamos pensaivos ante la contemplación del fuego, por ejemplo, en una chimenea. Abrazos amigo.

ADELFA MARTIN dijo...

Mueren el pino y el cerezo entre estertores,
crepita su savia de vida,
muriendo carbonizados,
negros y rojos, rojos y negros...

Hermosa forma de cantarle al maravilloamente bello y terrible fuego, que miramos fijamente, como hipotizados...

abrazos

Fernando dijo...

Marcos,amigo y poeta: gracias por tu comentario. Efectivamente, la contemplación del fuego es parecida a la contemplación del mar. Por cierto, te he enviado, como regalo de fiel amigo lector, mi último libro "Densidades". Avísame cuando lo recibas, porque es mi editora la que envía los ejemplares y a veces falla el Servicio Postal. Un fuerte abrazo.

Fernando dijo...

Querida Adelfa: en efecto, el fuego hipnotiza. Como yo vivo en la sierra de Madrid, estos días de frío y nieve han estrechado mi amor por la contemplación del fuego. Es maravilloso contemplarlo. Un salu cordial.

Francisca Quintana Vega dijo...

Nunca leí tantas metáforas bellas juntas sobre el fuego. Mi cordial saludo.

Fernando dijo...

Francisca, poeta: gracias por tu comentario. Un saludo cordial.

Gustavo Figueroa V. dijo...

El fuego que hechiza, que cautiva y horroriza...vida y muerte...ya todo lo has dicho querido Fernando, ¡Poeta!
Le metáfora surge gozosa y se posa sobre un lienzo y pinta la imagen de la hoguera y nos sitúa ante la evidencia de la belleza del fuego que lo purifica todo y nos asombra pero que también nos enseña su fuerza destructiva y hasta nos llega a horrorizar.
Hay en tu poema, amigo Fernando, esa fuerza de sentimientos que son propios de los verdaderos poetas como tú!
Amigo mío, no alcancé a dejar mi comentario a tu magnífico poema dedicado al Poeta de Costa Rica, Frank Ruffino. ¡Eres grande y muy humano!
Te dejo un gran abrazo.

Fernando dijo...

Gustavo, poeta, amigo: gracias por tu comentario. Me alegra que leyeses mi poema sobre Franf Ruffino. Es un gran poeta. Un fuerte abrazo.