jueves, 19 de mayo de 2011

La Playa.



La playa.




Se rompen en espuma blanca y dorada
las olas desgajadas del mar,
se suceden, se entregan,
aceptan su destrucción
y se dejan caer mansamente sobre la arena
Gaviotas blancas, conchas desplazadas,
pisadas húmedas, restos de algas
ecos lejanos de caracolas
pequeños mares interiores
y resacas de antiguos oleajes
al pie de almendros y naranjos.
Siento miedo de mi soledad
ante el inmenso mar
y pugno por vencer la bruma interior
de espaldas a las montañas ocres
a los pinos requemados,
recibiendo los punzantes arpones del pasado,
arriadas las velas de mi barca,
desconcertado ante la rosa de los vientos
Una tormenta de ideas entrecruzadas,
aciertos y errores, amor, desamor,
hallazgos y pérdidas,
depresiones y esperanzas.

¿ Por qué ahora sobre la playa
la memoria de las cosas ?

Las ideas hierven como los atunes
en la superficie de la almadraba
atropellándose en la huida,
buscando la difícil salvación
desde una vieja urdimbre
de experiencias y desencantos
y yo estoy solo
sin la saloma de los compañeros de viaje,
algunos sin retorno posible,
enredados en la lucha
por la supervivencia..


Soledad, brisa marina,
rumor de olas, arena, salitre,
azahar de los naranjos,
un posible entorno de creatividad
para despegar hacia el espacio salvador
del alma y la palabra.



13 comentarios:

mercedespinto dijo...

El corazón se desborda ante la inmensidad del mar; como el tuyo, que dio lugar a este bello poema.
Un abrazo.

Pluma Roja dijo...

El mar es inspirador y nos lleva con facilidad a la meditación. Un bello poema de introspección y meditación.

Saludos cordiales.

Aída.

Fernando dijo...

Mercedes, amiga: gracias por leer mi poema. Quizás un poco triste ¿verdad?
Revisar nuestra vida, parar en un momento preciso, y meditar sobre nuestra historia, nos lleva muchas veces a recordar nuestros tropiezos y echar de menos a los seres queridos. Un cordial saludo.

Fernando dijo...

Pluma Roja, amiga: gracias por tu comentario. Es verdad que, como dices, el mar nos induce a meditar. es tan inmenso, tan apacible en general, que sin darnos cuenta, meditamos. Un abrazo querida Pluma Roja.

Ananda Nilayán dijo...

El mar siempre es sanador. A veces nos sacude en la nostalgia y como en este poema, saca las resacas añejas, los ecos ancestrales, el derrumbe agónico contra la arena y las soledades infinitas que atesora el alma. Y eso también nos sana si nos lo saca.
Fernando, lo cruel es caer en la almadraba. El resto, tiempo y poesía.

Besos, excelente este poema, no sabes cómo me ha impactado

Fernando dijo...

Ananda, amiga mía: vives tan cerca del mar que seguramente conoces mucho mejor que yo la capacidad que tiene de sanarnos, tranquilizarnos. Pero también es verdad que meditar nos puede llevar a recordar momentos duros, situaciones difíciles que hemos afrontado en nuestra vida. Un saludo muy cordial.

Marcos Callau dijo...

Amigo Fernando, admirable trabajo donde se recoge el enigma del mar inmenso y salvaje. En numerosas ocasiones me he estremecido ante la sola contemplación del mar abierto. Algo parecido he sentido al leer tus palabras. Un fuerte abrazo, querido Fernando.

Fernando dijo...

Marcos, amigo, poeta:otro comentario profundo que me llega de ti. Yo tengo la mala fortuna de no ver el mar, pero tenemos cerca de Torrelodones unos pantanos preciosos, que sirven de consuelo. Un saludo muy cordial.

Flor dijo...

Fernando como esta tu salud? Espero que bien bien.

Lindo poema acompañado por esa bella fotografía de mi amigo Jose del blogue marazuldemalaga. Un amante del mar, de su mar de Malaga.

Besitos
Flor

Isolda dijo...

Querido Fernando, el mar es la mejor terapia para nuestro "almario". Unas veces nos obliga a profundizar y otras simplemente ayuda a mecernos con sus idas y venidas, sin más, como si fuera poco. La estrofa final resume con elegancia lo que sentimos ante semejante espectáculo.
Un beso con el sabor del salitre a flor de piel.

Fernando dijo...

Isolda,amiga. Comentas todo, poemas, anti poemas, relatos...Eres la mejor lectora del blog. Eso es peligroso para nosotros, porque nos obliga a tratar de superarnos ya que nos encontramos indefensos ante una lectora muy preparada y activa. Además, estoy seguro de que guardas apuntes críticos sobre nuestros escritos, lo que te hace especialmente peligrosa. Pero eres formidable y necesitamos de tu talento para seguir trabajando. Un saludo cordial.

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Hola estimado Fernando. El mar es un gran tema para los poetas, nos inspira tantas sensaciones, emociones. Su poema es muy bonito, las olas son como su corazón batientes en cada oleaje de amor.
Le dejo mi ternura
Sor.Cecilia

Fernando dijo...

Sor Cecilia, amiga: gracias por su comentario. Me encanta que alguien, en este blog, transmita como usted ese aroma de espiritualidad que tanto nos hace falta y del que solemos carecer. Un abrazo ab imo pectore.