sábado, 17 de enero de 2009

Ca Batiste

Varias veces estuve comiendo en el restaurante Ca Batiste, en el pueblo de Alcoceber.Una tarde, entré a tomar un café y me senté en una mesa del interior. Allí escribí el siguiente soneto:

Ca Batiste.

Entro en un bar y en una de las mesas,
en un rincón, distante de la entrada,
tomo asiento, mi mente liberada,
frente a unas bellas pinturas impresas.

Paul Klee, Juan Gris, la luz semiapagada,
evocación de antiguas sobremesas,
un viejo aroma de café, promesas
de una estancia cálida y descansada.

A lo lejos, de forma repentina,
un frufrú desbordado de colores,
una fugaz silueta femenina

y el cálido rincón de Ca Batiste
sin aromas de perfumes ni flores
queda, súbitamente, frío y triste.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Como lo lea el Juan...

reina dijo...

Muchos de mis escritos están dedicados a un nativo de Alcoceber, muchas veces los ilustré con fotografías de sus playas y el roquero... leyendo tu soneto me sentí dentro de ese restaurante viendo las pinturas, oliendo a café y acompañada de quién amé......